El estudio realizado por Sanitas dicta que 4 de cada 10 personas mayores usa algún tipo de implante dental, la pérdida de piezas dentales se debe a las “serias consecuencias físicas, como problemas de nutrición debidos a la dificultad para alimentarse o alteraciones en la voz; así como consecuencias psicológicas derivadas de la falta de autoestima que puede producir”.
Los resultados del análisis también decretan que nueve de cada diez personas mayores de 65 años que llevan implantes considera que estos han mejorado su calidad de vida bastante o mucho, 5,4 puntos porcentuales más que en el estudio del año anterior.

Para concluir, una vez confirmado la posibilidad de acceder al tratamiento, este de divide en cuatro fases: Fase inicial de estudio y planificación, donde se asesora sobre el tipo de prótesis; segunda fase, la cual corresponde a la colocación de los implantes en una o varias intervenciones quirúrgicas; fase restauradora o de realización de la prótesis sobre implante, en la que se colocan los dientes mediante adaptación de coronas, puentes u otros tipos de prótesis, y fase de mantenimiento, en la que se vigila el cuidado periódico para evitar infecciones.