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El tabaco mata. Tu dentista puede salvarte.

Dejar de fumar no es fácil, pero el éxito favorece a los que están más preparados. Por eso, a lo largo de este folleto vamos a orientarte en esta decisión que quieres tomar: dejar definitivamente el tabaco y comenzar una vida “más respirable”.

La información es tu aliada

¿Sabes lo que produce el tabaco?

El tabaco está asociado a casi el 80 por ciento de los casos de cáncer oral. También produce gingivitis, periodontitis y muchos fracasos en tratamientos con implantes dentales.

Aumenta el riesgo de padecer enfermedades del aparato respiratorio como la bronquitis, en sema y agrava el asma. Incrementa la posibilidad de enfermedades cardiocirculatorias.

Causa arrugas por la degradación de las bras elásticas, aliento desagradable, dientes amarillos, tez cerosa y grisácea y di culta la cicatrización.

Para ayudarte, el COEM y la FCOEM cuentan con un convenio de colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Puedes acceder a un programa de ayuda personalizado y gratuito para dejar de fumar.

Más información en www.coem.org.es

 

 

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Diario ABC “El tabaco promueve la formación de placa dental”

El consumo de tabaco es uno de los hábitos más dañinos para la salud. Una realidad, que no una mera hipótesis, constatada por infinidad de estudios. Y como cabía esperar, la salud bucodental, o más exactamente su deterioro, no podía escapar a los efectos del tabaco. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Louisville (EE.UU.) confirma lo que hace ya mucho tiempo que se venía sospechando: que el tabaco se asocia con la formación de biofilms bacterianos en múltiples partes del cuerpo, incluidas las piezas dentales. O dicho de otro modo, que fumar promueve la formación de la placa dental.

Como explica David A. Scott, director de esta investigación publicada en la revista «Tobacco Induced Diseases», «una vez un patógeno se establece en el biofilm, su erradicación puede resultar muy difícil. Y es que los biofilms ofrecen una barrera física frente a la respuesta inmune del huésped, pueden ser completamente impermeables a los antibióticos y pueden actuar como un reservorio para infecciones persistentes».

Es más; como alerta David Scott, «los biofilms también facilitan el intercambio de material genético entre la comunidad bacteriana que lo conforma, lo que puede dar lugar a la aparición de una resistencia a los antibióticos y a la propagación de otros factores que promueven la infección».

La unión hace la fuerza

Pero, exactamente, ¿qué es un biofilm o una biopelícula bacteriana? Pues, simple y llanamente, un ecosistema en el que habitan un o varias especies de bacterias adheridas a una superficie –en este caso concreto, a las piezas dentales–. Además, los biofilms se caracterizan por la excreción de una matriz extracelular adhesiva que protege a sus ‘habitantes’. Y es que también en el mundo bacteriano la unión hace la fuerza.

El objetivo del nuevo estudio o ‘metanálisis’ fue analizar los resultados de múltiples investigaciones ya realizadas para evaluar si fumar altera la superficie de las bacterias y promueve la formación de biofilms bacterianos.

Una vez un patógeno se establece en el biofilm, su erradicación puede resultar muy difícil
David Scott

Los resultados de la nueva revisión constataron que, efectivamente, el tabaco favorece la placa dental. Sin embargo, esta asociación entre el consumo de cigarrillos y los biofilms no acaba ahí, sino que se extiende a lo largo de todo el organismo –incluida la formación de biofilms en localizaciones tan peligrosas como son las válvulas del corazón.

Como refieren los autores, «el tabaco alteran la superficie bacteriana y promueve la formación de biofilms en algunos de los patógenos más importantes para el ser humano, entres los mismos ‘Staphylococcus aureus’, ‘Streptococcus mutans’, ‘Klebsiella pneumonia’, ‘Porphyromonas gingivalis’ y ‘Pseudomonas aeruginosa’».

Hay que dejar de fumar

Entonces queda claro: fumar ayuda a las bacterias, cuando menos a las nocivas, a sobrevivir en nuestro organismo y a que merme nuestra salud. ¿Y qué podemos hacer para combatir estos biofilms?

Como concluye David Scott, «hay que llevar a cabo más investigaciones para comprender las interacciones que tienen lugar entre las bacterias de los biofilms y cómo se relacionan con las enfermedades. Muchos estudios se han centrado en los biofilms utilizando una única especie, pero cada son más relevantes los modelos con múltiples especies. También se están llevando a cabo estudios con los nuevos tratamientos para las enfermedades inducidas por los biofilms, pero aún queda un largo camino por recorrer».

En definitiva, lo primero que hay que hacer para prevenir estos biofilms y, por tanto, las enfermedades que conllevan es tan simple como aparente: hay que dejar de fumar.

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Halitosis o mal aliento: qué es, tratamiento y productos recomendados

La Halitosis, también conocida como mal aliento, se define como el conjunto de olores desagradables que se emiten por la boca. Es un problema que afecta una de cada dos personas.

Se considera un problema de carácter social relacionado con una higiene bucal deficiente o con enfermedades de la cavidad oral, aunque en ocasiones puede ser una manifestación de alguna otra patología.

 

ORIGEN

En función de su origen, existen dos tipos de Halitosis: la Halitosis oral y la Halitosis extraoral.

La Halitosis oral proviene de la propia cavidad oral y se debe principalmente (en un 41%) a la acumulación de biofilm oral (placa bacteriana) en la lengua. Aunque también puede estar causada por otras situaciones como: problemas periodontales, caries dentales, hábito de fumar, entre otras. Según múltiples estudios científicos, la Halitosis oral corresponde al 90% de casos.

Cuando la halitosis se origina fuera de la cavidad oral, se denomina Halitosis extraoral. Se debe principalmente a trastornos sistémicos, del tracto respiratorio superior/inferior, del sistema digestivo, así como enfermedades hepáticas o renales. Y ésta corresponde al 10% de los casos.

 

CAUSAS

La producción de sustancias malolientes, los más frecuentes los Compuestos Volátiles de Sulfuro (CVS), se asocia a los productos resultantes de la degradación del metabolismo de las bacterias, generalmente las bacterias anaerobias gram-negativas, que se localizan principalmente en la zona posterior del dorso de la lengua y en otras localizaciones como bolsas periodontales.

Las causas de la Halitosis oral pueden ser patológicas y no patológicas.

Las no patológicas serían:

  • Aliento matutino: durante el sueño el flujo de la saliva disminuye, ello facilita el crecimiento incontrolado de bacterias productoras de gases malolientes.
  • Edad: la calidad del aliento cambia con la edad. Es probable que los ancianos sufran cambios regresivos en las glándulas salivales y afecten a la calidad y cantidad de la saliva, incluso con una buena higiene bucal.
  • Prótesis dentarias: las dentaduras postizas y puentes pueden acumular restos de comida. Si se dejan toda la noche se produce un desagradable y característico olor.
  • Fármacos: existen medicamentos que producen xerostomía (boca seca), como los anticolinérgicos, antidepresivos, etc. La saliva favorece la limpieza de cavidad oral y reduce el mal olor.
  • Tabaco: fumar crea un aliento característico que puede durar algunos días más, incluso después de haber dejado de fumar.
  • Periodos de ayuno: saltarse las comidas y llevar una dieta hipocalórica puede favorecer el mal aliento.
  • Dieta: después de la ingesta de algunos alimentos (cebolla, ajo) o el consumo de alcohol, ciertos metabolitos pueden absorberse a nivel gastrointestinal, pasan a la circulación, se metabolizan en la mucosa e hígado y son expulsados por los pulmones.

Las causas patológicas:

  • Enfermedad periodontal, caries.
  • Higiene oral deficiente, la falta de eliminación de biofilm oral (placa bacteriana), provoca el crecimiento bacteriano. Los lugares donde se suelen acumular las bacterias son la lengua, espacios interproximales, área subgingival, abscesos. La lengua es la localización de mayor predominio de las bacterias anaerobias en la boca.
  • Causas ulcerativas: úlceras traumáticas, infecciosas, estomatitis.
  • Faringe: infecciones víricas, bacterianas o fúngicas.
  • Necrosis por radioterapia y quimioterapia en pacientes con neoplasias.

Las causas de la Halitosis extraoral podrían ser: nasales (sinusitis), enfermedades digestivas, enfermedades respiratorias, enfermedades sistémicas (diabetes mellitus mal controlada, infección renal, disfunción hepática, Síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, etc.).

 

DIAGNÓSTICO

En general, la Halitosis es difícil de diagnosticar, ya que es improbable que uno mismo detecte su propio mal aliento. En algunos casos el mal aliento simplemente se sospecha. Ante la duda, se recomienda consultar el tema con alguna persona de confianza, quien podrá detectar con mayor facilidad la presencia de mal aliento.

Desde el punto de vista asistencial, la ayuda de un profesional del área odontológica puede contribuir en el diagnóstico. En la exploración de un paciente con Halitosis se involucran aspectos fundamentales, como el estado de salud general junto con el estilo de vida (costumbres y hábitos), también la situación oral y sus hábitos de higiene. Además, se debe realizar una medición cuantitativa del mal aliento.

 

TRATAMIENTO ODONTOLÓGICO

El tratamiento de Halitosis oral está orientado a disminuir el número de bacterias productoras de mal olor depositadas en el dorso posterior de la lengua y en el surco o bolsa periodontal, así como la volatilización de productos malolientes.

Entre los agentes antimicrobianos usados en el tratamiento se encuentra la Clorhexidina a baja concentración 0.05%, el Cloruro de cetilpiridinio y el Lactato de zinc que han demostrado su eficacia en la reducción de variables asociadas a la Halitosis.

A nivel general, los protocolos de tratamiento contemplan la realización de una limpieza dental profesional e instrucciones de higiene oral que van desde un correcto cepillado y limpieza interproximal, a una limpieza completa de la lengua4 (con un limpiador lingual acompañado de un colutorio realizando gargarismos para alcanzar la parte posterior del dorso lingual).

BIBLIOGRAFÍA

– Fermandez Aménaza J., Rosales Gonzales R. Halitosis: Diagnóstico y tratamiento en atención primaria. MEDIFAM 2002; 12:46-57. Vol. 12-Num.1.

– Mc Dowell JD, Kassebaum DK, Diagnosing and treating halitosis. J Am Dent Assoc 1993; 124: 55-64.

– Winkel EG, Roldán S, Van Winkelhoff AJ, Herrera D, Sanz M. Clinical effects of a new mouthrinse containing chlorhexidine, cetylpyridinium chloride and zinc-lactate on oral halitosis. A dual-center, double-blind placebo-controlled study. J Clin Periodontol. 2003 Apr;30(4):300-6.

– Roldán S, Herrera D, Sanz M.Biofilms and the tongue: therapeutical approaches for the control of halitosis. Clin Oral Investig. 2003 Dec;7(4):189-97. Epub 2003 Sep 26.

 

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La periodontitis también se asocia a un mayor riesgo de ceguera

La periodontitis o ‘enfermedad de las encías’, comúnmente conocida como piorrea, es una patología básicamente caracterizada por la inflamación y sangrado de las encías. Una enfermedad que, en caso de no ser tratada, no solo provoca la destrucción de la masa ósea que sustenta las piezas dentales –lo que conlleva a la pérdida irreversible de los dientes–, sino que se asocia a distintas patologías muy graves y potencialmente mortales. Es el caso, entre otras, de las enfermedades cardiovasculares, de la diabetes o de distintos tipos de cáncer. Pero aún hay más. La periodontitis crónica también puede provocar una pérdida de la visión e, incluso, la ceguera. Y es que como han demostrado numerosos estudios, también se asocia a la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Y ahora, investigadores de la Universidad de Augusta (EE.UU.), han descubierto el porqué de esta asociación.

Como explica Pachiappan Arjunan, director de esta investigación presentada en el marco de la XLVII Reunión Anual de la Asociación Americana para la Investigación Dental (AADR) que se está celebrando en Fort Lauderdale (EE.UU.), «nuestro trabajo es el primero en demostrar la asociación entre la infección por un patobionte oral y la patogénesis de la DMAE y que ‘Porphyromonas gingivalis’ puede invadir las células epiteliales del pigmento retinal humano y aumentar la expresión de genes relacionados con la DMAE».

 

 

Alteración de la regulación genética

La DMAE es una de las principales causas de pérdida de visión en la población mayor de 50 años. De hecho, y junto al glaucoma y las cataratas, constituye la primera causa de ceguera en todo el mundo. Y es que si bien los afectados cuentan desde hace una década con tratamientos para frenar su progresión, aún a día de hoy no existe ningún tratamiento capaz de curarla.

Concretamente, la DMAE se produce por una degeneración progresiva de la parte central de la retina –el área conocida como ‘mácula’– por la acumulación de depósitos de materiales extracelulares denominados ‘drusas’ –DMAE seca o atrófica– o por el crecimiento anómalo de vasos sanguíneos –DMAE húmeda o exudativa–. El resultado es que los afectados pierden gradualmente su visión central –que no así la periférica– y, por tanto, su capacidad para leer, conducir, ver la televisión o reconocer las caras de las personas.

‘Porphyromonas gingivalis’ puede invadir las células epiteliales del pigmento retinal humano y aumentar la expresión de genes relacionados con la DMAE

Llegados a este punto, ¿cómo se explica que la periodontitis pueda estar relacionada con la DMAE? Pues la verdad es que no se sabe. De hecho, el título del nuevo estudio es bastante explicativo: ‘Investigando la enigmática asociación entre la inflamación periodontal y la degeneración de la retina’. Pero parece que este trabajo ha encontrado el nexo de unión entre ambas enfermedades: la bacteria ‘P. gingivalis’, microorganismo simbionte, esto es, que vive en ‘simbiosis’ en la cavidad oral pero que en determinadas situaciones puede desencadenar una patología –de ahí el término ‘patobionte’.

En el estudio, los autores utilizaron cultivos de células epiteliales del pigmento retinal humano y los infectaron con distintas cepas de ‘P. gingivalis’. ¿Y qué pasó? Pues que de acuerdo con los resultados, la cepa 381 de la bacteria fue muy eficaz a la hora de infectar las células. Pero aún hay más. La técnica de reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa (qPCR) reveló que la infección incrementó la expresión de genes implicados en la supresión del sistema inmune y en la formación de nuevos vasos sanguíneos –la consabida ‘angiogénesis’.

Más allá de las encías

El siguiente paso fue recurrir a un modelo animal –ratones– al que se le inoculó la bacteria ‘P. gingivalis’ directamente en la retina. Y en este caso, los resultados mostraron que la inyección provocó la aparición de efectos asociados a la DMAE.

Entonces, ¿puede afirmarse que ‘P. gingivalis’ causa, además de la periodontitis, la DMAE? Pues no. Los resultados solo muestran una asociación, no una relación del tipo ‘causa y efecto’. Sin embargo, los autores han llevado sus estudios más allá y publicarán próximamente un artículo en el que, efectivamente, se describe el papel causal de esta bacteria en la patogénesis de la DMAE.

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Razones para dejar de fumar

Puestos a buscar razones para dejar de fumar, se pueden encontrar cientos de ellas. Y muchas de ellas se pueden hallar en la primera y la más importante: la salud. Bastará destacar algunas de ellas:

  • Fumar mata, por lo que dejar de fumar alargará la esperanza de vida.
  • Evitar el cáncer. El tabaco se ha identificado como la causa de numerosos tipos de cáncer y entre ellos, especialmente el de pulmón, garganta, vejiga o boca, por citar algunos.
  • Mejorar la salud cardiovascular, mejorando la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, entre otros factores.
  • Evitar la insuficiencia respiratoria o enfermedades como la EPOC.
  • Reducir la posibilidad de sufrir infecciones de las vías respiratorias.
  • Mejorar la fertilidad.
  • No tener problemas de disfunción eréctil.
  • Evitar el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de arrugas.

Otras se relacionan con la salud de aquellas personas que nos rodean, especialmente la familia y en particular los hijos:

  • Convertir a las personas de nuestro entorno en fumadores pasivos significa poner su salud en un claro riesgo.
  • El humo de segunda mano es incluso más dañino para la salud como el que se inhala cuando se fuma.
  • Si la mujer no fuma durante el embarazo reducirá las posibilidades de que surjan complicaciones antes u durante el parto, que el niño nazca con bajo paso y que éste presente en el futuro más problemas de salud de lo habitual.
  • Privar a los propios hijos del humo del tabaco reducirá las probabilidades de que sean más propensión a las alergias, el asma y frecuentes infecciones respiratorias.
razones para dejar de fumar

 

Otras razones para dejar de fumar

Si la salud no fuera razón suficiente para dejar de fumar, aún hay otras a considerar, que tienen que ver con la calidad de vida:

  • Preservar la salud del bolsillo y la cuenta corriente. Un fumador de una cajetilla al día (20 cigarrillos) ahorrará al dejar de fumar en torno a los 1.500 euros al año. Este dinero se puede gastar en cosas más satisfactorias como disfrutar mejor el tiempo libre con la familia.
  • Recuperar el sentido del olfato y el gusto.
  • Mejorar el aliento y la salud bucodental.
  • Mejorar la capacidad de esfuerzo físico.
  • Dejar de roncar.
  • Tener una sexualidad más plena y satisfactoria.
  • No tener que estar pendiente  del tabaco y de dónde se puede fumar.
  • Aumentar la autoestima.
  • Liberarse del agobio que supone que los más allegados le pregunten a uno constantemente que cuándo va a dejar de fumar, o que apesta a tabaco, o que en la casa no se puede respirar, etc.

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