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¿Qué actitud tomar ante un canino incluido?

Un canino incluido en el maxilar o la mandíbula puede no dar problemas durante toda la vida, pero también puede provocar complicaciones que van, desde los leves procesos infecciosos locales hasta la pérdida de los dientes circundantes, normalmente los dientes anteriores (incisivos).

Por tanto, se debe realizar una correcta exploración y un adecuado estudio radiológico. Si se aprecia una posibilidad de éxito razonable para conseguir su erupción por medio de la tracción ortodóncico-quirúrgica, técnica denominada fenestración de caninos incluidos, se debe llevar a cabo para así obtener el impagable premio de tener en boca una de las piezas dentarias más relevantes.

Si esto no fuera posible, se debe observar muy de cerca y, al mínimo síntoma de afectación de dientes vecinos, se debe proceder a la extracción del canino, lo que se puede realizar tanto con anestesia local como con anestesia general, dependiendo de su localización y de las circunstancias específicas de cada paciente.

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Qué son los concentrados planetarios

En CDC disponemos de la maquinaria, herramientas y formación para realizar lo que llamamos “PLASMA RICO EN PLAQUETAS”. En este artículo le informamos en qué consiste concretamente, ya que es una técnica que se utiliza mucho en odontología para aprovechar ventajas curativas de nuestro propio organismo.

La aplicación en la clínica de los factores de crecimiento, es una técnica novedosa y relativamente reciente aplicable a la reparación tisular. Los concentrados de plaquetas han avanzado desde su inserción por Robert E. Marx   en 1998 en la odontología. En España, los primeros trabajos que se realizaron con plasma rico en plaquetas fueron en el ámbito de la cirugía oral y la implantología, de la mano del Dr. E. Anitua en el año 1999, evidenciando clínicamente sus beneficios en la regeneración ósea, oseointegración y ganancia de tejidos blandos. En Francia los Doctores J. Choukroun y D. M. Dohan en el año 2001 describen el concentrado rico en plaquetas y leucocitos  en una matriz de fibrina (conocido como L-PRF) concentrado de segunda generación, siendo 100% autólogo, sin añadir químicos, con solo una centrifugación y sin manipulación.  Consta de plaquetas, leucocitos, citoquinas y células madre, dentro de una matriz de fibrina. Los leucocitos parecen influir fuertemente en la liberación de factores de crecimiento, en la regulación inmune, en las actividades anti-infecciosas y remodelación de la matriz durante la cicatrización. Se ha demostrado que después de la centrifugación se concentran  el 97% de las plaquetas y el 50% de los leucocitos del volumen de sangre original. No tan solo incorpora los factores de crecimiento normalmente encontrado en el PRP, sino que incluye las citoquinas producidas por los leucocitos y todos estos componentes críticos necesarios en el momento propicio, en la relación adecuada para cada paciente y durante un periodo de 7 días o más en forma continua.

El tratamiento de las distintas patologías bucodentales, muchas veces exige al profesional llevar a cabo terapéuticas de resección de mayor o menor complejidad lo que conlleva la pérdida de dientes  y de soporte óseo;  reabsorción progresiva del reborde alveolar que se traduce en una considerable pérdida ósea vertical y horizontal. El tejido óseo alveolar y la mucosa gingival sufren cambios morfológicos y funcionales causados por la etiopatogenia de cada situación. La utilización de proteínas autólogas del paciente, reduce mucho el riesgo de fracaso del tratamiento ya que se evitan entre otros muchos factores el rechazo tisular y las reacciones adversas al preparado de aplicación en el tejido traumatizado.

En este contexto se empezó a investigar y utilizar el plasma rico en plaquetas (PRP) con la intención de ir más allá de la reparación y conseguir regeneración de los tejidos perdidos. Por tanto, la táctica terapéutica del PRP se fundamentaría en la modulación y aceleración de los procesos cicatriciales a través de los factores de crecimiento presentes en las plaquetas, iniciadores universales de casi todo proceso de regeneración.

El método de regeneración tisular basado en la aplicación de plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), se plantea como una alternativa más a tener en cuenta sobre todo en aquellos casos donde los tratamientos convencionales resulten ineficaces. En la actualidad, gracias a las aportaciones de los grandes estudiosos del tema, la utilización de proteínas del propio paciente con fines regenerativos, resulta exitosa en el tratamiento, ya que permite acelerar la regeneración de los tejidos blandos y duros. Todos los estudios realizados acerca de la eficacia de los tratamientos con plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), coinciden en que se acortan los tiempos de tratamiento y de regeneración celular; La reducción del tiempo, la regeneración tisular de un postoperatorio, el éxito de los implantes/prótesis y multitud de ventajas más, hacen que sea una técnica que no sólo proporciona éxito profesional sino que además aumenta la calidad de vida de los pacientes tratados con ella. Esta es la principal diferencia con respecto a las técnicas clásicas. No obstante la novedad de la técnica y el reciente tiempo de implantación hacen que aún haya profesionales que muestran cierta resistencia a incorporarlos.

Bioquímicamente, los Concentrados Plaquetarios, aunque todos son diferentes, se componen de suero, leucocitos, plaquetas y factores de crecimiento, pero aunque la presencia conjunta de todos estos elementos favorece la acción del concentrado, los elementos fundamentales son los factores de crecimiento, que ejercen la función de regeneración del lecho donante y que, en líneas generales, son el factor de crecimiento de origen plaquetario (PDGF), el factor de crecimiento de transformación-beta (TGF-beta), el factor de crecimiento fibroblástico (FGF), el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF), el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y el factor de crecimiento epidérmico (EGF).

En posteriores artículos veremos como en la actualidad gran número de investigaciones médicas se dedican a la identificación de mecanismos implicados en la regeneración y reparación tisular y sus diversas aplicaciones.

 

Escrito por Dra. María Claudia Argüello Mateus

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Canino (colmillo) incluído… ¿Cómo actuar?

Un canino incluido en el maxilar o la mandíbula puede no dar problemas durante toda la vida, pero también puede provocar complicaciones que van, desde los leves procesos infecciosos locales hasta la pérdida de los dientes circundantes, normalmente los dientes anteriores (incisivos).

Por tanto, se debe realizar una correcta exploración y un adecuado estudio radiológico. Si se aprecia una posibilidad de éxito razonable para conseguir su erupción por medio de la tracción ortodóncico-quirúrgica, técnica denominada fenestración de caninos incluidos, se debe llevar a cabo para así obtener el impagable premio de tener en boca una de las piezas dentarias más relevantes.

Si esto no fuera posible, se debe observar muy de cerca y, al mínimo síntoma de afectación de dientes vecinos, se debe proceder a la extracción del canino, lo que se puede realizar tanto con anestesia local como con anestesia general, dependiendo de su localización y de las circunstancias específicas de cada paciente.

 

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¿Es cierto que se puede perder sensibilidad del labio tras la extracción de una muela del juicio inferior?

Todas las muelas del juicio inferiores, también denominadas cordales inferiores, tienen una íntima relación con el nervio dentarío puesto que se encuentran inervadas por él, pero eso no significa que éste se vaya a dañar al extraerlas. De hecho, y por mi experiencia de muchos años de trabajo, tanto en la Seguridad Social como en la práctica privada de mi especialidad, puedo asegurar que estos casos son excepcionales y que diariamente se realizan cientos de exodoncias de este tipo en España sin que se refieran complicaciones importantes.

La complicación más seria de este tipo de intervenciones es, precisamente la pérdida de sensibilidad a la que nos referimos. Eso no significa que vaya a ocurrir obligatoriamente, sino que simplemente se debe advertir a los pacientes que es posible que se presente, ya que, por ley, es obligado notificárselo. De hecho, es muy improbable que la pérdida de sensibilidad se produzca si se toman las medidas necesarias para evitarlo. Esto es: la intervención la debe realizar un Cirujano con contrastada experiencia en estos casos; otra buena medida, si la radiografía panorámica ofrece alguna duda, es realizar un TAC para ver exactamente la relación de las raíces del cordal con el nervio dentarío pero, puedo asegurar que la mayoría de las veces esta prueba no es necesaria y, de hecho, no se indica de manera habitual. También en algunos y escogidos casos, se puede llevar a cabo la intervención con anestesia general o sedación, que reduce la angustia del paciente y facilita el trabajo del profesional, puesto que un movimiento intempestivo de la cabeza podría provocar una situación menos fácilmente controlable.

Por lo tanto, si el cordal en cuestión está dando problemas infecciosos y dolorosos repetidos, que llegan a ser difíciles de soportar por su potencial de provocar incapacitación, postración y dolor, debe plantearse su extracción y acudir sin ningún recelo al profesional que le inspire más confianza y dejar a su buen criterio la realización de esta intervención que, por otro lado, suele ser rutinaria, breve, indolora y resolutiva. Como colofón, me reafirmo en que en la exodoncia de los cordales inferiores patológicos, llevada a cabo por un Cirujano experto, minimiza la posibilidad de producir esas posibles complicaciones hasta no cobrar ninguna importancia en la gran mayoría de los casos.

Por último, me atrevo a comentar que las lesiones definitivas del nervio dentario (repito excepcionales) no suelen ser muy incapacitantes por la compensación sensitiva del nervio opuesto y, por tanto, se puede realizar una vida prácticamente normal. No se produce una parálisis facial como se comenta por parte de personas desinformadas, sino una pérdida de sensibilidad del labio afecto, perfectamente compatible con una vida ordinaria.

También es preciso hacer constar que otro tipo de intervenciones quirúrgicas en el mismo área pueden presentar como complicación esta anestesia del labio inferior. Este hecho puede ocurrir con más frecuencia cuando la propia lesión engloba al nervio y, en ocasiones, hemos constatado una afectación del mismo por la propia naturaleza de la lesión. Algunos ejemplos de intervenciones que pueden afectar al nervio serían: la extirpación de quistes mandibulares, resecciones de tumores o las reparaciones de las fracturas mandibulares. También hemos observado la anestesia del labio inferior tras la colocación de implantes osteointegrados, muchas veces por mala planificación y ejecución del caso por parte del profesional y otras como una complicación directamente provocada por la propia inflamación periimplantaria, hecho que, por otro lado, es totalmente inevitable e incontrolable por ser inherente a todo tratamiento quirúrgico.

PD: quede claro que las recomendaciones médicas por este medio tienen carácter meramente informativo sin que de ello pueda derivarse efecto jurídico vinculante alguno.

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