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Nuevo en CDC: Sedación consciente para pacientes aprehensivos

Estudios de odontología demuestran que aproximadamente el 60% de los pacientes dentales experimentan ansiedad ante un tratamiento odontológico. Por ello la técnica de sedación consciente por óxido nitroso, es extremadamente útil en aquellos pacientes que presentan estrés, nerviosismo, ansiedad. Ya sean niños, adultos o pacientes especiales. Es por ello, que la sedación consciente es una técnica clínica cada vez más extensa, que nos permite liberar la tensión del paciente y conseguir la plena colaboración en todo el tratamiento, sin molestias ni cansancios innecesarios. En una sola sesión se pueden efectuar diferentes partes del tratamiento acortando mucho el tiempo para finalizarlo con éxito.

El óxido nitroso es un agente sedante seguro y eficaz que se combina con oxígeno; se inhala mediante una pequeña mascarilla que se ajusta sobre la nariz para ayudarle a relajarse. El óxido nitroso, a veces llamado “el gas de la risa”, es una opción que el dentista puede ofrecerle a fin de que se sienta cómodo durante determinados procedimientos. No tiene como objetivo dormirle. Podrá oír y responder a las preguntas o instrucciones del dentista. Esto se conoce como “sedación consciente”.

El dentista le pedirá que respire normalmente por la nariz y, en el transcurso de unos pocos minutos, comenzará a sentir los efectos del óxido nitroso. Quizá se sienta mareado o sienta un cosquilleo en brazos y piernas. Algunas personas afirman que sienten las extremidades pesadas. En última instancia, se sentirá tranquilo y cómodo.

Los efectos del óxido nitroso desaparecen poco después de que el tratamiento haya llegado a su fin y se haya retirado la mascarilla.

 

¿Desde cuándo se utiliza la sedación consciente?

La aparición de fármacos específicos y muy seguros (benzodiacepinas de vida media ultracorta) ha hecho que la sedación consciente se extienda por todos los campos de la medicina y cirugía. Actualmente no se realizan exploraciones endoscópicas del aparato digestivo sin ser sedados. Lo mismo está ocurriendo, poco a poco, con la odontología y la cirugía oral.

 

¿En qué casos está indicada?

Sobre todo en procedimientos largos que con actuaciones en varias zonas de la boca y que, por tanto, se hacen incómodos o penosos para el paciente. Un caso  típico son los tratamiento que implican la extracción de varios dientes en mal estado, la inserción simultánea de implantes y colocación de una prótesis fija provisional.  También para los casos de cirugía plástica mucogingival o para injertos óseos.
En general, se puede emplear para cualquier intervención o tratamiento odontológico de larga duración o para los pacientes con ansiedad importante ante los tratamientos bucales.
Otra importante indicación es para los pacientes con cuadros de odontofobia, que cada vez son más frecuentes.

 

¿Qué ventajas presenta en comparación con una intervención en la que no se emplee?

sedación conscienteSi no empleamos sedación el paciente está alerta de todo lo que ocurre a su alrededor. Está tenso. El tiempo de tratamiento no puede ser muy prolongado y tendemos a fraccionar las diferentes actuaciones que el paciente necesita en varias fases haciéndole acudir varias veces a la clínica.
Hay muchos casos de pacientes que acuden a la clínica dental con importantes cuadros de ansiedad y de auténtico temor ante los tratamientos dentales. En muchos casos  han tenido malas experiencias, han sentido dolor cuando fueron al dentista y es superior a sus fuerzas el abrir la boca en un sillón dental independientemente del tratamiento que precisen. Estos pacientes necesitan realizar los procedimientos bajo sedación.
Cuando empleamos sedación el paciente está dormido con un sueño muy parecido a una siesta. No es consciente de lo que se le hace, del tiempo que transcurre. En una palabra, no sufre nada.

 

¿Hay algún riesgo para el paciente?

El índice de complicaciones derivados de una sedación es extremadamente bajo. Miles de pacientes se someten a un procedimiento médico o quirúrgico bajo sedación cada día en todos los hospitales y centros médicos del mundo.

 

¿Es necesaria la presencia de un anestesista durante la sedación consciente?

La sedación consciente se realiza mediante la utilización de fármacos intravenosos, por lo que este procedimiento lo debe realizar un médico especialista en anestesiología. Realmente, es un procedimiento de seguridad para el paciente, ya que está permanentemente controlado y monitorizadas sus funciones vitales durante la intervención.

 

¿Es habitual su uso en odontología?

No lo es. La sedación en odontología se va implantando muy lentamente, ya que es necesaria la presencia de un médico para explorar al paciente e indicar el uso de la misma. Además, la presencia del anestesista es obligatoria también y eso hace que la mayoría de las clínicas no tengan posibilidad de ponerla en marcha, por lo que está restringida a una minoría de centros con la suficiente dotación y preparación.

 

¿Tiene algún tipo de efecto secundario? ¿Cómo se despierta el paciente?

No hay ningún tipo de efecto secundario, ya que los fármacos empleados se eliminan por completo en muy pocos minutos, y por ello, el paciente despierta con toda normalidad, como si se tratara de una siesta, sin dificultades respiratorias ni dolores.
Nos comenta que no se ha enterado de nada, no siente dolor y está relajado. Permanece en la clínica durante un tiempo (habitualmente corto) hasta que es dado de alta y se puede marchar a su casa. Para ello,  el paciente debe estar consciente y orientado, hemodinámica y respiratoriamente estable y sin necesidad de ayuda para la marcha. Se recomienda que acuda  acompañado.

 

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Un “SPA” dentro de la clínica

En CDC sabemos que ciertos tratamientos pueden transmitir intranquilidad, es por ello que intentamos innovar con herramientas de relajación y distracción para que tu mente se sumerja en un aura de relajación óptima y se disminuya la ansiedad ante ciertos tratamientos. Siempre que nos comunique que tiene cierta aprehensión al dentista nosotros podemos ofrecerle realizar el tratamiento con música, con efectos de luz, ambientador y sonido, unas gafas de realidad virtual con cascos Bluetooth para que disfrutes de lo que quieras escoger en el iPad o bien un descanso en las cirugías mediante una “inmersión en el mar” como en la foto.

Con todo esto buscamos ofrecerle una odontología moderna, de calidad, que apuesta por las nuevas tecnologías y que tu experiencia en nuestra clínica sea agradable y placentera.

 

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¿Miedo al dentista?

Muchas personas dejan de cuidar su boca por verdadera fobia al dentista; ahora un estudio demuestra que la terapia cognitiva conductual puede solventar este problema.

Muchas personas tienen miedo de ir al dentista, pero en algunos casos el temor se transforma en fobia, algo que les incapacita a ir a vigilar la salud de su boca y que puede condicionar su vida. Ahora, según investigadores del Kings College de Londres (Londres) parece que puede haber una solución: la terapia cognitiva conductual puede ayudar a muchas personas con una fobia dental a superar su miedo de visitar al dentista y así recibir tratamiento sin la necesidad de ser sedado.

Las personas con fobias dentales suelen evitar ir al dentista y terminan experimentando dolor dental más, peor salud oral y un efecto negativo en su calidad de vida. Algunas estimaciones sugieren que alrededor de una de cada diez personas sufre de fobia dental. Existe un verdadero pánico generalizado en la población a acudir al dentista. Este pavor parece incrustado ya en el ADN de algunas personas, pero casi siempre es exagerado, e incluso infundado, y se basa en una negativa y puntual experiencia personal anterior.

A lo largo del tiempo las razones han podido ser varias para consolidar este miedo al dentista, «algunas son objetivas pero otras no tanto», reconoce Antonio Bujaldón, de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA). Históricamente los recursos que se han empleado para el cuidado de la salud bucodental han sido agresivos y molestos para el paciente, una tendencia que se ha ido variando sustancialmente en las últimas décadas. «Hace tiempo los métodos que disponían los dentistas para realizar su tarea no eran satisfactorios y provocaban dolor», apunta Bujaldón. «Esto –asegura- ha hecho que una gran parte de los pacientes que tienen pánico al dentista sean personas mayores que pasaron por malas experiencias en sus visitas al dentista».

Lo cierto es que la realidad refleja claramente que estas personas con un miedo al dentista suelen demorar la visita a la consulta lo más posible; de hecho, asegura Bujaldón, «terminan acudiendo finalmente, pero con problemas más graves y con la necesidad de realizar tratamientos complejos y más molestos desde el punto de vista clínico pero, a su vez, también más costosos».

En general, opina Antonio Bujaldón, «los pacientes que menos miedo presentan son los niños que acuden con frecuencia para revisar la ortodoncia», quien argumenta que «éstos están acostumbrados a visitas sencillas, no traumáticas y a que su salud esté controlada».

La terapia cognitivo conductual que proponen los investigadores británicos cuyo trabajo se publica en «British Dental Journal» es una terapia a corto plazo, por lo general con una duración de 6-10 sesiones. Este tipo de terapia ha demostrado ayudar a una variedad de problemas psicológicos, sobre todo en la depresión y los trastornos relacionados con la ansiedad. Tanto las intervenciones cognitivas y conductuales han demostrado tener éxito en la reducción de la ansiedad dental y el aumento de la asistencia dental.

Sin sedación

En su estudio analizaron las características de 130 pacientes (99 mujeres y 31 hombres). Tres cuartas partes de los pacientes obtuvieron 19 puntos o más en la Escala de Ansiedad Dental Modificada (MDAS), lo que indica la fobia dental. El resto presentaba un temor específico a algún aspecto de la odontología: miedo a las inyecciones dentales y el taladro dental fueron los tratamientos más temido. Casi todos los pacientes (94%) tenían problemas con su dentadura o las encías, que condicionaba su calidad de vida.

Además, algunos de estos pacientes encuestados tenían otras condiciones psicológicas: un 37% tenía niveles altos niveles de ansiedad general y el 12% tenían síntomas clínicos de depresión.

Tras la terapia, el 79% se sometió a tratamiento dental sin necesidad de sedación y todavía un 6% precisaba sedación.

Según Tim Newton, del Instituto Dental del King College de Londres y autor principal del estudio, son las personas con fobia dental las que más precisan de sedación, pero así no superan su miedo. «Nuestro estudio muestra que después de un promedio de cinco sesiones con este tratamiento, la mayoría de las personas pueden ser tratadas por el dentista sin la necesidad de ser sedado».

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En nuestra clínica: unas gafas con ‘truco’ que ayudan a lo niños a ir al dentista

Entre las nuevas técnicas para superar el miedo al sillón del dentista encontramos desde los pijamas de dibujos de las clínicas de odontopediatría a las gafas de realidad virtual para ver películas

A casi nadie le gusta ir al dentista, y a los ‘peques’ menos que nadie. Desde el miedo al ‘pinchazo’ de la anestesia a los ruidos de la fresa, ir a una revisión puede convertirse en una fuente de ansiedad para los niños, especialmente desde que se concierta la cita y hasta que por fin se enfrentan al temido sillón. Las clínicas de odontología han ido intrudiciendo con el paso del tiempo maneras de hacer este trago más fácil a los niños, primero adaptando las salas de espera de las consultas para recibir a sus pacientes más pequeñines y que se sientan como en casa, y después introduciendo nuevas mejoras en el tratamiento de la dentadura infantil, así como técnicas que ayuden a los más pequeños a relajarse.

Una de estas novedades, quizá de las más sorprendentes, son las llamadas ‘gafas antipánico,’, unas gafas virtuales con auriculares incorporados que también valen para mayores, y que aíslan a los pacientes de lo que sucede a su alrededor mientras ven una película, escuchan música o ven una serie de dibujos animados. “Los niños suelen elegir dibujos animados, mientras que en pacientes adultos son más habituales lo documentales”, explican desde la clínica odontológica Ariño, donde han incorporado el uso de las ‘gafas antipánico’ a su servicio de odontopediatría, “aunque en realidad se puede reproducir cualquier película o música que el paciente quiera, si se solicita con antelación. Son especialmente aconsejables para niños porque con ellas no escuchan el ruido de la turbina”.

Junto a las gafas que permiten aislarse del ‘trajín’ de los dentistas, las consultas de odontología suelen desarrollar un plan completo que ayude a los niños a perder el miedo desde el mismo momento que entran por la puerta. “Ahora los doctores llevan pijamas de dibujos. Se crea un clima de confianza, primero con la visita para que el niño conozca al doctor y se le quiten los miedos. Y después con un sistema de anestesia indoloro”; la anestesia es precisamente uno de los principales miedos que suelen presentar los niños en las consultas de odontopediatría: “el primero es el ruido de los instrumentos que utilizamos, seguido de la misma anestesia, y los instrumentos que introducimos en boca”, explican.

¿Qué podemos hacer desde casa?

Aunque las consultas de odontología de hoy pongan todo de su parte para que la experiencia resulte lo más positiva para los ‘peques’, en casa también podemos ayudarles a rebajar la ansiedad si expresan abiertamente el miedo de pasar por el dentista. El principal consejo de los expertos es mantener al día el calendario de visitas, para poder prevenir (mucho más sencillo), antes que curar (si por ejemplo se tiene que realizar una extracción o solucionar una caries). “Cuanto antes se acuda a la revisión, menos tratamientos tendremos que realizar. Lo más importante para quitarse miedos es la prevención”. Algunos consejos prácticos para hacer la experiencia más fácil:

1. Evita que los niños tomen cualquier producto excitante (por ejemplo, con alto contenido en azúcar), y acuéstales temprano el día antes de la consulta.

2. Un consejo para mayores y pequeños es acudir a la cita con tiempo de sobra. Una vez en la sala de espera, podemos aprovechar ese tiempo para tranquilizar a los niños, sin prisas.

3. Entablar una relación de confianza con el odontólogo, para que se haga cargo de la situación. Hablando, la tensión se rebaja, y lo mismo pasa con los pequeños: les será más fácil, por ejemplo, ‘sobrevivir’ a un empaste si saben exactamente qué pasos va a seguir el dentista para sellar la caries.

4. Dependiendo del procedimiento que haya que realizar, en ocasiones es posible recurrir a la sedación odontológica. Esta técnica es una de las más frecuentes en pacientes que presentan alta ansiedad relacionada con el sillón del dentista, y, según especifican desde esta clínica, es particularmente útil para los niños, las mujeres embarazadas, y las personas mayores y discapacitadas.

Te invitamos a que eches un vistazo a un paciente nuestro experimentando su visita de otra forma más placentera en nuestra página de Facebook:

 

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