La falta de saliva, propia de la época estival, acelera la creación de placa y puede producir incluso infecciones en las encías. Los traumatismos aumentan un 30% en vacaciones y son más frencuentes las comidas fuera y los olvidos en el cepillado.
La deshidratación, los traumatismos, las comidas fuera y los olvidos en higiene dentalson los principales enemigos de la salud de nuestra boca en verano. Es época de descanso y relax, cierto, pero no puede ser momento de descuido de nuestros dientes. El Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA) advierte de la importancia de no darle vacaciones a la higiene bucodental.
“Nosotros sí, pero los dientes no tienen vacaciones. Y no podemos dejar de cepillarlos, al menos tres veces al día o tras cada ingesta de alimento”, advierte el presidente del COEA, José Luis Rocamora Valero, quien señala que “el verano cuenta con peligros específicos para nuestra salud bucodental y algunos de ellos pasan inadvertidos“.
La saliva y la deshidratación
La alerta para evitar la deshidratación de personas mayores, niños y enfermos es mucho más elevada en verano. «Los colectivos de riesgo han de ser cuidados, pero muchas veces olvidamos que la deshidratación también puede dañar la salud de nuestra boca. La saliva es un protector natural de nuestros dientes, ya que actúa como un potente desinfectante», advierte el COEA, que añade que «si falta la saliva se acelera la creación de placa y se pueden producir incluso infecciones en las encías». Beber un litro y medio de agua al día es imprescindible para evitar estos problemas.
También es propio del verano el incremento de las ingestas de alimentos y de bebidas alcohólicas, así como de azúcares, que aceleran los procesos de caries. La rutina del cepillado tres veces al día y cuando se come, el uso del colutorio y del hilo dental, es esencial, aún más en estas fechas.