El hueso es una estructura viva, que continuamente está en un proceso de remodelación, pues a lo largo de la vida reabsorbemos tejido óseo viejo y creamos hueso nuevo de forma constante. Eso sí, el envejecimiento, determinadas enfermedades o incluso las pérdidas dentales pueden influir en que esta remodelación se complique, haciendo que la pérdida ósea dental se agrave y se produzca a una mayor velocidad.
Podemos distinguir entre pérdida ósea fisiológica por atrofia, asociada al envejecimiento y a la pérdida de piezas dentales, y pérdida ósea asociada a patologías que pueden ser motivadas por una enfermedad que afecte al medio oral, como la periodontitis, o enfermedades sistémicas cuyos efectos desemboquen en una pérdida ósea bucal o una falta de desarrollo de los maxilares entre otros síntomas generales, como por ejemplo la osteoporosis.
Hay que decir que la pérdida ósea puede pasar completamente desapercibida para el paciente. Eso sí, el síntoma más claro (y por lo general con mal pronóstico) es la movilidad dental provocada por estados avanzados de enfermedad periodontal. Otros síntomas previos a la movilidad pueden ser la percepción de dientes más largos, con el consecuente aumento de sensibilidad dental o la aparición de triángulos negros entre los dientes. Por eso siempre insistimos en visitas periódicas al dentista, ya que puede identificar de manera temprana estos síntomas y actuar en consecuencia.
En zonas donde el paciente ha perdido piezas, como consecuencia de una extracción dental o un trauma, es común que note la zona más deprimida y cóncava respecto a las zonas adyacentes con dientes y sufra retención de alimentos en la zona. Si hablamos de personas que han optado por rehabilitar sus piezas dentales mediante prótesis removibles acrílicas (dentadura postiza), lo que pueden notar es que la prótesis que anteriormente se adaptaban bien a su boca, tras la pérdida ósea, se mueve imposibilitando una correcta masticación.
Sí, efectivamente. El hueso maxilar necesita el estímulo que le proporciona las cargas y tensiones procedentes de la masticación para que no se reabsorba en mayor medida del hueso que se apone. Así que cuando faltan los dientes, el hueso maxilar y mandibular tiende a reabsorberse con mayor facilidad.
Si hablamos de pérdida ósea provocada por enfermedad periodontal existen algunos tipos concretos de defectos óseos en los dientes que sí son regenerables mediante técnicas de cirugía regenerativa periodontal. Estas técnicas permiten estabilizar y alargar la vida útil de las piezas dentales de un paciente afectado por periodontitis.
Cuando existe una pérdida ósea en una zona edéntula y el paciente desea ser rehabilitado con implantes dentales, es posible que no exista un soporte suficiente para la fijación delos mismos. En estos casos se pueden estudiar distintas soluciones por parte de un especialista, entre ellas la cirugía reconstructiva mediante injertos de hueso, ya sean del propio paciente (autoinjerto), de un donante (aloinjerto), materiales procedentes de otra especie animal previamente tratado y procesado (xenoinjerto) e incluso de origen sintético (aloplásticos).
“Las intervenciones mente/cuerpo revierten la expresión de genes pro-inflamatorios inducida por el estrés y reducen el riesgo de enfermedades asociadas a esta inflamación”
Cada vez hay más evidencias de que las técnicas tradicionales de meditación llegadas de Oriente, caso de la meditación trascendental o el yoga son beneficiosas para la salud. Unas técnicas que, rebautizadas como ‘intervenciones mente/cuerpo’, también incluyen otras modalidades menos ‘pasivas’ como el Tai Chi, que igualmente crece en popularidad en el mundo occidental y que ya ha demostrado, entre otros efectos positivos, mejorar la salud cardiovascular. Sin embargo, es muy posible que el beneficio de estas ‘intervenciones’ no derive únicamente de la inducción de un estado de relajación. Parece que va mucho más allá, llegando incluso hasta nuestros genes. Y es que según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Coventry (Reino Unido), estas intervenciones mente/cuerpo pueden revertir las reacciones causadas por algunas enfermedades, caso de la depresión, sobre nuestros genes.
Como explica Ivana Buric, directora de esta investigación publicada en la revista «Frontiers in Immunology», «millones de personas de todo el mundo ya disfrutan de los beneficios para la salud de las intervenciones mente/cuerpo como el yoga o la meditación. Sin embargo, lo que quizás no saben es que estos beneficios se inician a un nivel molecular y pueden cambiar la manera en la que funciona nuestro código genético».
En su revisión o ‘metanálisis’, los autores analizaron los resultados alcanzados en 18 estudios llevados a cabo con un total de 846 participantes y en los que se evaluó cómo el comportamiento de nuestros genes se ve afectado por las intervenciones mente/cuerpo. Una revisión que ha permitido, como destacan los propios autores, «revelar un patrón en los cambios moleculares que tienen lugar en el cuerpo como consecuencia de estas intervenciones mente/cuerpo y cómo estos cambios benefician nuestra salud tanto física como mental».
Concretamente, los investigadores se centraron en cómo se ve afectada la expresión genética por estas intervenciones. O lo que es lo mismo, la forma en que se activan los genes para producir las proteínas que condicionarán el funcionamiento biológico de nuestro cuerpos, cerebro y sistema inmunitario.
“Estos beneficios se inician a un nivel molecular y pueden cambiar la manera en la que funciona nuestro código genético” – Ivana Buric
Cuando una persona es expuesta a una situación estresante, su sistema nervioso simpático se dispara, lo que da lugar a un incremento de la producción de un factor de transcripción denominado ‘factor nuclear kappa B’ (NF-κB) que regula la forma en que se expresan lo genes. Así, y en condiciones de estrés, lo que hace este NF-κB es activar los genes que producen unas proteínas llamadas ‘citoquinas’ que promueven la inflamación a nivel celular. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que si bien esta respuesta inflamatoria suele ser muy breve –y totalmente necesaria en condiciones de estrés, caso de una situación que amenace nuestra vida, pues nos confiere una ‘descarga de energía’ y activa nuestro sistema inmunitario ante lo que pueda pasar–, puede tener efectos muy perjudiciales en caso de persistir a largo plazo: entre otros, mayor riesgo de cáncer, envejecimiento acelerado o desarrollo de trastornos mentales como la depresión.
Y en este contexto, ¿qué beneficio aportan las intervenciones mente/cuerpo? Pues según el nuevo estudio, las personas que las practican muestran una reducción en la producción de NF-κB y de citoquinas, lo que revierte el patrón de expresión de genes pro-inflamatorios y reduce el riesgo de enfermedades asociadas a esta inflamación.
Como indica Ivana Buric, «estas actividades dejan en nuestras células lo que llamamos ‘firmas moleculares’, que revierten el efecto que el estrés o la ansiedad podrían tener en nuestro cuerpo al cambiar la manera en que se expresan nuestros genes. Dicho de una forma sencilla, las intervenciones mente/cuerpo causan que nuestros cerebros dirijan los procesos de nuestro ADN hacia una vía que mejora nuestro bienestar».
Es cierto que la respuesta inflamatoria al estrés puede ser muy, pero que muy perjudicial a largo plazo. Pero como refieren los autores, «el efecto inflamatorio de esta respuesta al estrés, también conocida como ‘reacción de huida o lucha’ y que también actúa como un potenciador temporal de nuestro sistema inmunitario, podría haber jugado un papel muy importante en la Prehistoria de la Humanidad, cuando había un elevado riesgo de sufrir infecciones por las heridas».
Sin embargo, en las sociedades modernas, en las que no tenemos que enfrentarnos a los riesgos de nuestros antepasados prehistóricos, el estrés tiene un componente más psicológico y más a largo plazo. El resultado es que la expresión de genes pro-inflamatorios puede ser persistente y, en consecuencia, aumentar el riesgo de trastornos psiquiátricos y otras enfermedades. ¿La solución? Pues según el nuevo estudio, practicar yoga, Tai Chi u otras técnicas tradicionales de relajación.
Como concluye Ivana Buric, «necesitamos comprender mejor los efectos de las intervenciones mente/cuerpo, por ejemplo cómo es su efecto comparado frente a otras intervenciones saludables como la nutrición y el ejercicio. Pero nuestro trabajo establece una base importante para las futuras investigaciones sobre los beneficios de estas cada vez más populares actividades mente/cuerpo».
Desde CDC te invitamos a practicar yoga 15 minutos diarios, prueba y experimenta sus beneficios:
Hasta un 40% de la población pasa anualmente por las clínicas de odontología, lo que abre múltiples posibilidades para la detección precoz y prevención de otras enfermedades del resto de nuestro cuerpo, pero asociadas con la salud bucodental

LA CONSULTA AL DENTISTA PUEDE SER LA PUERTA DEL DIAGNÓSTICO DE MUCHAS ENFERMEDADES.
Según el según el «Libro Blanco de la Salud Bucodental» en España más de un 40% de la población española ha pasado en el último año por una clínica dental. La mayor parte acude para prevenir, diagnosticar y/o tratar una afección bucodental, pero los expertos creen que la consulta del profesional de la salud bucodental puede ser algo más. ¿Y si al mismo tiempo se pudiera conocer su grado de riesgo para sufrir una enfermedad cardiovascular? ¿y si también se pudieran recibir orientaciones, instrucciones o consejos para mejorar su salud general? o, incluso, ¿y si se pudiera conseguir a partir de sencillas pruebas -como la medición de la glucosa- detectar precozmente trastornos tan importantes como la diabetes?
Eso es lo que se pretende con una innovadora estrategia desde la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA). El objetivo de este proyecto, secundado por la Federación Europea de Periodoncia, es convertir la clínica dental en un actor más del entramado de servicios sanitarios enfocados a promover hábitos de vida saludables y a prevenir enfermedades. «La relación que existe entre la salud periodontal (de las encías) y la salud general nos obliga a proponer que las clínicas dentales asuman un papel mayor que el desempeñado hasta el momento, sumándose a iniciativas de salud pública», señaló David Herrera, presidente de SEPA, durante la presentación de la estrategia.
Como piedra angular de este objetivo, SEPA ha iniciado colaboraciones con numerosas sociedades científicas médicas. En este contexto se enmarca la iniciativa «MimoCardio. Cuida tus Encías», un proyecto de divulgación fruto de la estrecha colaboración entre la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y SEPA, cuyo objetivo es, como explica Herrera, «promover la salud cardiovascular y prevenir la enfermedad cardíaca coronaria desde la consulta de odontología y, al mismo tiempo, integrar protocolos de salud bucodental en las unidades hospitalarias de rehabilitación cardíaca, ante la creciente evidencia que asocia las enfermedades de las encías y las enfermedades cardiovasculares». Y es que, como apunta Almudena Castro, presidenta de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC, «debemos ser conscientes de que el ser humano es un todo, por lo que no puede abordarse la enfermedad cardiovascular sin tener en cuenta la salud bucodental, y viceversa».
‘MimoCardio’ es una iniciativa ya consolidada de la SEC, dirigida a mejorar y potenciar la comunicación entre los profesionales médicos y los pacientes. «Se trata de hacer más partícipe al paciente de su cuidado, de lograr una mayor implicación basada en un mejor conocimiento de su enfermedad y de la utilidad de los consejos y recursos terapéuticos que le ofrece su médico», apunta Castro, coordinadora del proyecto «MimoCardio», quien asegura que «es una iniciativa innovadora en el ámbito del denominado empoderamiento del paciente».
Además, pretende sensibilizar al paciente para que colabore activamente (y conjuntamente con el cardiólogo) en el tratamiento y cuidado de su cardiopatía, y siga las recomendaciones médicas fuera del entorno hospitalario.
El éxito que ha tenido «MimoCardio» no solo ha permitido la ampliación de su cobertura a nivel estatal, sino también la generación de nuevas líneas de trabajo, donde se incluyen «MimoFarmacias», «MimoKids» y, ahora, «MimoEncías», que se desarrollará bajo el nombre de «MimoCardio. Cuida tus Encías». Y es, como resalta la Dra. Castro, «cada vez disponemos de evidencias científicas más sólidas sobre la vinculación que existe entre enfermedades periodontales y enfermedades de las arterias, al provocarse un proceso inflamatorio que tiene carácter sistémico y que puede afectar a distintas zonas del organismo».
Cada vez disponemos de evidencias científicas más sólidas sobre la vinculación que existe entre enfermedades periodontales y enfermedades de las arteriasDra. Almudena Castro
El proyecto surge como consecuencia de la labor que está desempeñando el Grupo de Trabajo «Enfermedades Cardiovasculares y Periodontales SEC-SEPA». Esta iniciativa aspira a ser la base de una mayor colaboración y sinergia entre la Cardiología y la Periodoncia, en términos de prevención primaria y secundaria, así como de promoción de la salud. Además, asume el importante valor estratégico de la clínica dental, como punto de promoción de vida saludable y prevención de patologías cardiovasculares.
Aunque «MimoCardio. Cuida tus Encías» tiene una clara vertiente social, dirigida a la población general, también se encuadra dentro de una iniciativa de colaboración entre sociedades científicas que representan a colectivos amplios e importantes de profesionales de la salud, todo ello con el objetivo de procurar un mayor vinculación entre ellos (cardiólogos y odontólogos) para optimizar la salud de la población.
Y es que, como recuerda Castro, «el odontólogo debe saber que cuando le diagnostica periodontitis a una persona, ésta tendrá un riesgo aumentado de sufrir una enfermedad del corazón y, por lo tanto, debería ofrecerle consejos básicos de salud y remitirle a su médico de cabecera»; por su parte, apostilla, «el cardiólogo ante una persona con alto riesgo cardiovascular o que ya ha sufrido un evento cardiaco (como un infarto de miocardio) debe extremar las precauciones y cuidados de las encías, ya que esto puede tener consecuencias negativas en el riesgo cardiovascular, debiendo aconsejarle que acuda a su odontólogo o al periodoncista».
Según las guías de la Sociedad Europea de Cardiología, tener periodontitis es un factor de riesgo cardiovascular, que debe tenerse muy en cuenta como otros ya sobradamente conocidos, como la hipertensión arterial, el tabaquismo o el colesterol elevado.