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Pautas de higiene dental para nuestros niños

La educación basada en el control de los factores de riesgo debe ofrecerse no solamente a los padres y familiares, sino que también debe estar presente en todos los ambientes que rodean al infante: servicios sanitarios, guarderías, escuelas, programas comunitarios y políticos, etc. Dicha educación debe empezar precozmente, idealmente durante el embarazo y los primeros años de vida del niño.

Guías similares han sido publicadas anteriormente y sirven de modelo para la actual.

1. Lactancia Materna

Además de las múltiples ventajas nutricionales y psicológicas de la lactancia materna (LM), ésta también estimula un correcto crecimiento y desarrollo del aparato estomatognático. Si la LM es adecuada, el niño estará perfectamente alimentado hasta los seis meses, momento en el que se introduce la alimentación complementaria. Algunos estudios odontológicos recientes indican que la falta de la LM o un período corto de ésta, puede conllevar a alteraciones dentales y maxilares.

Por otro lado, a pesar de que la leche materna por sí sola no es cariogénica, la CIP puede presentarse en niños alimentados con LM, sobretodo si no existe una higiene oral adecuada, si las tomas son constantes y/o si los factores protectores de la saliva se encuentran reducidos, como ocurre durante el sueño (Figura 1). Por esta razón, a partir de la erupción de los primeros dientes, no se recomienda que el bebé ingiera leche durante el sueño por ser un factor de riesgo de CIP. En caso de que un niño se quede dormido mientras es alimentado, es importante que los padres limpien sus dientes inmediatamente después.

2. Uso del biberón

El biberón sólo debe ser utilizado como vehículo para la leche; los zumos e infusiones deben ser ofrecidos en tacitas.

Se desaconseja la adición de azúcar o miel al biberón por ser un claro factor de riesgo de CIP. De igual manera, a partir de la erupción del primer diente, no se recomienda que el bebé se quede dormido mientras toma el biberón. En caso de que un niño se quede dormido mientras es alimentado, se le deben limpiar los dientes antes de acostarlo para evitar la aparición de CIP.

Para la prevención de maloclusiones, se recomienda la tetina anatómica/ ortodóntica con un orificio pequeño. El uso del biberón debe abandonarse progresivamente hacia los 12 meses para fomentar el cambio de un patrón alimenticio de succión a masticación; razón por la cual los padres deben intentar que sus hijos beban de una taza hacia el primer año de vida. Con la erupción de los primeros molares, alrededor de los 18 meses, la masticación se vuelve más eficiente y es a partir de ese momento cuando se debe abandonar definitivamente el biberón. La persistencia del biberón puede favorecer un patrón de succión infantil; la aparición de una deglución atípica y posteriores maloclusiones.

3. Uso del chupete

El chupete se considera normal en las sociedades industrializadas para satisfacer necesidades de succión y seguridad. El chupete debe ser anatómico y limitarse a los 12 – 18 meses de edad, evitando sobrepasar los 2 años, debido a la asociación entre este hábito y la alteración en la posición lingual, que puede propiciar maloclusiones (Figura 2). Todo niño que persista con un hábito de succión no nutritiva (chupete o dedo) más allá de los 3 años o que presente maloclusiones antes, debe referirse a un odontopediatra.

 

4. Transmisión bacteriana

Los niños adquieren las bacterias cariogénicas de manera vertical de la saliva de sus madres o cuidadores, coincidiendo con la erupción de los primeros dientes o incluso antes. Mientras más temprana la colonización, mayor el riesgo de caries. Asimismo, los niños cuyas madres presenten mayores niveles de Estreptococos Mutans (EM), tienen riesgo de un contagio más temprano. Por ello se sugiere reducir los niveles de EM de la madre (idealmente durante el periodo prenatal) para reducir la transmisión bacteriana vertical.

Se recomienda a las madres, padres, hermanos y/o cuidadores evitar la transmisión de bacterias de su saliva a la boca del niño, minimizando hábitos tales como: compartir utensilios con el bebé (cucharas, cepillos dentales), limpiar el chupón con su saliva, soplar sobre la comida o dar besos en la boca, al menos durante los primeros años de vida.

5. Alimentación cariogénica

La CIP está estrechamente asociada con un consumo frecuente de carbohidratos fermentables. Cualquier tipo de azúcar consumido con frecuencia, en presencia de SM, puede ocasionar caries. Mientras mayor sea la frecuencia del piqueo o bebidas entre horas, mayor el potencial de desmineralización y mayor el riesgo de caries.

Por ello, se aconseja evitar toda fuente de azucares refinados durante los primeros dos años de vida, cuando el niño es más susceptible a establecer un proceso virulento de caries. Se debe informar y sugerir a los padres que eviten “azúcares ocultos” (leche chocolatada, galletas, bollería, jugos industriales, pan de molde o pan blando, patatas fritas embolsadas, refrescos de cola, etc). Se desaconseja de manera especial los azúcares entre comidas y los de consistencia pegajosa. Las recomendaciones actuales de una dieta saludable son compatibles con las sugeridas para mantener una buena salud oral, incluyendo la reducción de azúcares y su reemplazo por alimentos sanos como: queso, trozos de frutas y verduras crudas, pan integral, tortitas de maíz, yogurt natural, frutos secos; huevos duros, etc.

6. Higiene Oral

El factor clave para la prevención de la CIP es el hábito de higiene oral diario. Mientras más temprano se empiece con la higiene oral, menores las probabilidades de que el niño desarrolle caries. Los padres deben tener la información de cómo y cuándo empezar con la higiene bucal. Debe quedar claro que el cuidado de la boca de su hijo es responsabilidad suya, al menos hasta que el niño adquiera la habilidad motora suficiente. Se considera que el niño es autónomo a partir de los 7 – 10 años y a partir de este momento y hasta la adolescencia, es recomendable una supervisión en el cepillado nocturno.

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¿Qué son las incrustaciones?

¿QUÉ ES UNA INCRUSTACIÓN?

Restauración parcial que se cementa al diente restituyendo la estructura dental perdida. Permite una máxima preservación de la estructura dental sana remanente

 

TIPOS DE INCRUSTACIONES E INDICACIONES Existen distintas clasificaciones de las incrustaciones, según se refiera, al grado de afectación dental, a la técnica o el tipo de material que se utilice.
  • Según el grado de afectación dental
    • INLAY: Incrustación que no abarca ninguna cúspide dental
    • ONLAY: Incrustación que abarca al menos una cúspide sin cubrirlas todas.
    • OVERLAY: Cubrimiento cuspídeo completo.
    • ENDOCORONA: Cubrimiento cuspídeo completo en dientes desvitalizados, que utiliza la cámara pulpar com sistema antirrotatorio.
  • Según la técnica de elaboración
    • TÉCNICA DIRECTA: El proceso se realiza de forma intraoral y en una sola cita.
      • Indicaciones: restauraciones preventivas o de tamaño pequeño – medio.
    • TÉCNICA SEMIDIRECTA: Procesos intra o extraoral para la confección de restauraciones cementadas en clínica. Puede ser en una cita larga o dos citas cortas.
      • Indicaciones: restauraciones de medio – gran tamaño en pacientes con presupuesto económico limitado.
    • TÉCNICA INDIRECTA: Proceso donde ya interviene en la confección, un técnico de laboratorio y que requiere de más de una cita para su elaboración.
      • Indicaciones: restauraciones de gran tamaño.
  • Según el material
    • RESINAS: Microrelleno, Híbrido, Microhíbridos o Combinaciones
    • PROCESADOS EN LABORATORIO: Cerómeros
    • CERÁMICAS: Posterior resistencia: tipo Empress
    • METÁLICAS: Actualmente en desuso.

CONTRAINDICACIONES DE LAS INCRUSTACION

  • Diente no restaurable.

 

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Traumatismos en los dientes primarios, temporales, decíduos o de leche

 

¿QUÉ DEBEMOS SABER?

Cuando los niños comienzan a explorar el mundo que les rodea, están expuestos a múltiples caídas que pueden afectar a la cara y los dientes.
Durante los primeros años de vida, las raíces de los dientes temporales están íntimamente en contacto con los dientes permanentes sucesores que se están formando dentro del hueso. En este periodo, los traumatismos en los dientes primarios anteriores pueden afectar al aspecto de los dientes permanentes que erupcionarán sobre los 7‐8 años de edad y que, en el caso que se hubieran afectado, presentarían, en función de la gravedad del traumatismo, desde malformaciones en las coronas de los dientes hasta manchas blanquecinas en la cara anterior de los mismos.
Los traumatismos más graves en la dentición temporal, la intrusión y la avulsión, pueden causar serias complicaciones en los sucesores permanentes. Ambas situaciones son más dramática
s y peores cuanto más joven es el niño.

NUNCA debe reponerse un diente primario si ha sufrido una avulsión; es decir, cuando ha salido totalmente del alveolo debido al traumatismo, separándose del cuerpo.

¿CÓMO SE PUEDEN PREVENIR LOS TRAUMATISMOS DENTALES EN DENTICIÓN PRIMARIA?

1. No usar andadores.
2. No permitir el uso de patines ni tablas deslizadoras sin una apropiada protección dental.
3. Enseñar a los niños a:
a. Cuidar sus dientes y los de sus amigos no golpeando los dientes con objetos duros mientras están jugando.
b. Estar vigilantes ante cualquier obstáculo que pueda impedirles la marcha y hacerles caer.
c. No empujarse al jugar.
d. Permanecer sentados en el columpio y no ponerse en pie ni saltar de él mientras
esté en movimiento.

e. Usar las escaleras al salir de la piscina.
4. Si el niño participa en deportes como rugby, jockey, kárate, ciclismo, esquí, skateboard o cualquier otra actividad que incluya un potencial traumatismo en la cara, asegurarse que el niño use un casco y un protector dental.

 

¿QUÉ HACER ANTE UNA CAÍDA QUE AFECTE UN DIENTE PERMANENTE?

Ante todo, consultar a un odontopediatra o, en su defecto, a un dentista generalista lo antes posible tras el accidente.
Esta actuación tiene las siguientes ventajas:
1. Hay mayor probabilidad de conservar la vitalidad del diente.
2. Se podrá aplicar un tratamiento conservador.
3. Existe un mejor pronóstico.
4. Se previenen tanto complicaciones futuras como tratamientos costosos en el futuro.

Es de vital importancia que todos los traumatismos dentarios sean diagnosticados y tratados inmediatamente. Además, deberán ser controlados durante un periodo de tiempo no menor de cinco años.

¿QUÉ HACER SI UN DIENTE PERMANENTE SE HA FRACTURADO?

Ante cualquier traumatismo en los dientes se ha de acudir a un odontopediatra o, en su defecto, a un dentista generalista inmediatamente después del traumatismo para que se pueda practicar un estudio radiográfico que:
1. Confirme o descarte la presencia de fracturas accesorias, incluso de la raíz del diente.
2. Excluya la presencia de fragmentos dentarios o cuerpos extraños en labios y mejillas.
Si se puede conseguir el fragmento dentario fracturado, conservarlo en agua y llevarlo al odontopediatra ya que puede ser adherido al diente para recuperar la forma que tenía antes del traumatismo. En caso contrario, el odontopediatra realizará una reconstrucción estética con materiales plásticos a base de resinas compuestas.

 

¿QUÉ HACER SI UN DIENTE PERMANENTE SE HA AVULSIONADO?

Un diente permanente avulsionado es una de las pocas situaciones reales de emergencia en odontología.
Los odontopediatras estamos preparados para poder informar a la población en general sobre los primeros auxilios que se deben aplicar en casos de dientes avulsionados. Podemos dar, también, instrucciones telefónicas a l
os familiares o acompañantes del niño en el lugar del traumatismo.

Diente avulsionado

Ante un diente avulsionado:
1. Asegurarse de que no es un diente primario o de leche ya que no deben reimplantarse.
2. Mantener al herido en calma.
3. Encontrar el diente y cogerlo por la corona (la parte más blanca). Evitar tocar la raíz (la
parte más amarilla).

4. Si el diente está sucio, lavarlo con agua corriente durante 10 segundos sujetándolo por la
corona. No tocar ni frotar ni rascar la raíz.
5. Animar al paciente, a sus padres o a los cuidadores a reimplantar el diente y reposicionarlo
en el alveolo dentario. Una vez colocado, hacer morder un pañuelo para mantenerlo en
posición y acudir de inmediato a la consulta odontopediátrica.
6. Si no fuera posible reimplantar el diente, poner el diente en un medio de conservación
adecuado (vaso con leche o con suero salino). El diente puede ser transportado, también,
en la boca guardándolo entre lo molares o en el interior de la mejilla.
7. Evítese guardar el diente en agua.
8. Buscar tratamiento dental de urgencia, inmediatamente.
Cuanto más tiempo se tarde en reimplantar el diente menos posibilidades habrá de curación y más riesgo de complicaciones irremediables.

  • Isabel Carreño Hernández
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Cirugía plástica en encías

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Descubre una nueva sonrisa con la cirugía plástica de la encía!

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La enfermedad periodontal oculta patologías serias

La enfermedad periodontal es la causa más frecuente de pérdida dental en pacientes mayores de 35 años . La prevalencia genética en la familia debe ser una alarma para que los pacientes acudan anualmente a revisión odontológica .
Está más que demostrado los efectos sistémica adversos en el cuerpo humano .
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Salud Pública de Harvard, la Universidad de San Juan y el Instituto Oncológico Dana-Farber informó que los varones que han desarrollado enfermedad periodontal podrían tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer pancreático.

El estudio evaluó el estado de salud de más de 51,000 varones profesionales de entre 40 y 75 años de edad. Se encontró, después de un período de seguimiento de 16 años entre 1986 y 2002, que un total de 216 hombres de ese grupo habían desarrollado cáncer pancreático. Después de considerar la edad, los antecedentes de tabaquismo, diabetes, obesidad, dieta y otras variables potenciales, los investigadores concluyeron que los varones con antecedentes de enfermedad periodontal eran 63 por ciento más propensos a desarrollar cáncer pancreático, en comparación con los varones que no presentaban antecedentes de enfermedad periodontal.

Aunque el estudio no incluye a mujeres debemos ser consecuentes de la gravedad de padecer esta enfermedad y no realizar los tratamientos aconsejados por los odontólogos .

 

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