Los trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia afectan, en diversos grados, a 15% de las adolescentes de las cuales la mayoría son chicas jóvenes con edades comprendidas desde los 11 a 25 años mientras que los chicos son un 5%; aunque en estos últimos años a llegado aumentar en un 10%.
Se caracterizan por una preocupación constante por la comida, una alteración de la propia imagen y un control excesivo del peso hasta el punto de afectar la salud física, psicológica y las relaciones sociales.
Aunque estas enfermedades son conocidas por la mayoría de la gente y tratadas desde el plano psiquiátrico, a menudo se desconocen sus consecuencias sobre la salud bucodental.
Desde los primeros años de la enfermedad, aparecen lesiones de desgaste en el esmalte.
Los afectados vomitan todos los alimentos que ingieren con la obsesión de conseguir un cuerpo delgado, poniendo en peligro su dentadura ya que los ácidos de los vómitos destruyen el esmalte de los dientes, provocando daños a menudo irreversibles.
A la espera de superar la enfermedad, conocer los métodos actuales puede ayudar a limitar los daños.
Como afectan los dientes.
Las lesiones dentales ligadas a los trastornos alimenticios comportan un desgaste químico y mecánico.
El esmalte, fragilizado por los ataques ácidos de orígenes diversos (erosión), se afina y acaba desapareciendo, dejando expuesta la dentina, que es más blanda. En ese momento el fenómeno se acelera, amplificado por la fricción de los dientes entre sí (atrición) o por el uso inadecuado del cepillo de dientes, incluso con los alimentos (abrasión). La localización de las lesiones revela su origen.
Lógicamente, las lesiones que pueden atribuirse a los vómitos se encuentran en el trayecto: afectando principalmente la cara interna de los dientes, del lado del paladar o lingual y comienzan en la confluencia entre las encías y los dientes, en los incisivos. En definitiva, el esmalte desaparece totalmente del lado interno. El diente se gasta en forma biselada y pierde altura.
Las crisis de bulimia y la alimentación particular de las personas que sufren trastornos alimenticios los exponen también al reflujo gastroesofágico, a menudo por la noche, lo cual provoca nuevos ataques ácidos que pueden pasar desapercibidos. “Las lesiones ligadas al reflujo gastroesofágico se localizan a veces de un solo lado de la mandíbula en función de la posición adoptada para dormir.
Los molares no se salva, sobre todo porque la saliva, a menudo presente en cantidad insuficiente y/o de mala calidad a causa de la desnutrición, ya no logra neutralizar la acidez bucal. Las lesiones, primero localizadas en las partes prominentes, luego se extienden y horadan los molares, que terminan por perder tamaño.
Finalmente, en los enfermos de anorexia grave, las encías pueden retraerse y dejar expuestas las raíces a los ataques ácidos y al cepillado agresivo. Con la idea de purificarse o para no oler a vómito, algunos pacientes se cepillan los dientes diez o quince veces por día, ¡durante más de 20 minutos!
Además de tener los dientes fragilizados por los ataques ácidos, poco protegidos por una saliva y defensas inmunológicas degradadas, las víctimas de trastornos alimenticios consumen muchos productos ricos en azúcar cuando viven una crisis compulsiva, pero también sodas o leche azucarada para vomitar.
De este modo, las caries aparecen rápidamente.
A causa de la pérdida de esmalte, los dientes se vuelven más sensibles, dolorosos al contacto con el frío, los ácidos, las azúcares y a veces incluso el cepillado. La dentina, naturalmente más amarilla que el esmalte se colorea también más fácilmente al contacto con los alimentos, provocando una degradación estética.
La pérdida de tamaño se vuelve visible, perjudicial desde el punto de vista estético y funcional, sobre todo porque los dientes tienden a romperse. En algunos pacientes, los incisivos solo miden unos milímetros, los molares superan apenas las encías y aparece un vacío entre arcadas. Esta pérdida de tamaño provoca una alteración en la dimensión vertical que es la responsable de dolores articulares e incluso de una neuralgia esencial de trigémino, extremadamente dolorosa, así como dolores de cabeza y dolores cervicales
Lesiones dentales mas frecuentes:
- Caries y dolores de todo tipo.
- Dientes gastados.
- Encías retraídas.
- Hipersensibilidad.
- Destrucción del diente, etc.
Tratamiento:
Limitar las repercusiones estéticas y funcionales.
Esperando la curación, recomendamos a los pacientes que vomitan enjuagarse la boca solo con agua y esperar por lo menos veinte minutos antes de cepillarse los dientes, consejo válido también para después de ingerir alimentos y bebidas ácidas.
Según cada caso se le indicaría la técnica del cepillado adecuada así como tipo de cepillo o pasta dental especifica.
También tenemos soluciones dentales específicas para la erosión.
A menudo las personas afectadas por trastornos alimenticios también consumen tabaco, alcohol y a veces diversas drogas que influyen en la degradación de los dientes (coloraciones, ataques ácidos, disminución del flujo salival, mala salud general). Inversamente, masticar chicle sin azúcar de vez en cuando estimula la producción de saliva limitando el reflujo gastroesofágico.
En definitiva, un paciente que padece bulimia debe de preocuparse en primer lugar por su trastorno, pero luego también por las consecuencias que éste acaba por producir en el resto de su organismo.
Fuentes: P. Colon es Profesor de la Universidad Paris Diderot, integrante del equipo de Odontología del Hospital Rothschild de París e Investigador en Química de materiales en el equipo de Biomateriales e Interfaces biológicas del Laboratorio de Multimateriales e Interfaces UMR CNRS 5615 (Lyon 1).