Dejar de fumar no es fácil, pero el éxito favorece a los que están más preparados. Por eso, a lo largo de este folleto vamos a orientarte en esta decisión que quieres tomar: dejar definitivamente el tabaco y comenzar una vida “más respirable”.
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¿Sabes lo que produce el tabaco?
El tabaco está asociado a casi el 80 por ciento de los casos de cáncer oral. También produce gingivitis, periodontitis y muchos fracasos en tratamientos con implantes dentales.
Aumenta el riesgo de padecer enfermedades del aparato respiratorio como la bronquitis, en sema y agrava el asma. Incrementa la posibilidad de enfermedades cardiocirculatorias.
Causa arrugas por la degradación de las bras elásticas, aliento desagradable, dientes amarillos, tez cerosa y grisácea y di culta la cicatrización.
Para ayudarte, el COEM y la FCOEM cuentan con un convenio de colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Puedes acceder a un programa de ayuda personalizado y gratuito para dejar de fumar.
«Pienso en mi boca, cuido mi salud» es el lema del Día Mundial de la Salud Bucodental 2018, que se celebra hoy. Un lema que recuerda la estrecha relación existente entre la salud oral y la salud general en todas las etapas de la vida. Las enfermedades bucodentales comparten factores de riesgo comunes con las enfermedades de salud general y muchos proceden del comportamiento y estilo de vida individual, como una dieta poco saludable, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y una higiene bucodental deficiente. Desde el Consejo General de Dentistas explicamos la importancia de una buena salud bucodental en las diferentes etapas de la vida.
Obesidad
En España, el 25% de los españoles presentan obesidad o sobrepeso y la obesidad infantil se ha multiplicado por 4 en las últimas décadas. El Consejo General de Dentistas recuerda que seguir una dieta sana y equilibrada desde la infancia, baja en azúcar, sal, grasas, y alta en frutas y verduras, evitando el consumo de bebidas carbonatadas y las comidas entre horas, reduce las enfermedades bucodentales y contribuye a una buena salud general.
Asimismo, insiste en la importancia de las visitas periódicas al dentista y de mantener una adecuada higiene bucodental, cepillarse los dientes con pasta dentífrica fluorada, como mínimo, dos veces al día, y usar seda dental o cepillo interdental.
Salud oral y embarazo
La salud oral y general de la mujer embarazada influyen directamente en la salud del bebé. Por eso es aconsejable que la mujer gestante acuda al dentista, quien le realizará una revisión y tratará cualquier problema bucodental. La prioridad es tomar las medidas necesarias para evitar la colonización de la cavidad oral por agentes cariogénicos primarios, especialmente el S. Mutans y el S. Sobrinus. Para prevenir la caries y la gingivitis propias de esta etapa es crucial realizar un minucioso cepillado dental con pasta fluorada al menos dos veces al día, además del uso del hilo dental o cepillos interproximales. Será el dentista quien determine si es necesario algún complemento adicional para una correcta higiene.
Los vómitos excesivos debidos a las náuseas matinales, así como los ácidos gástricos, pueden originar una pérdida de minerales de los dientes y favorecer la caries en la mujer embarazada
Los vómitos excesivos debidos a las náuseas matinales, así como los ácidos gástricos, pueden originar una pérdida de minerales de los dientes y favorecer la caries en la mujer embarazada. Ante esta situación, el dentista le aplicará flúor en los dientes o le recomendará utilizar un colutorio de flúor para prevenir este problema.
Salud oral en la infancia
En España, 1,8 millones de niños menores de 12 años tienen caries en sus dientes primarios, por lo que su abordaje y cuidado constituyen uno de los mayores desafíos para la sociedad. Se recomienda ir a la consulta del dentista a partir del primer año de vida para así detectar y prevenir patologías, caries tempranas y otras anomalías.
Hay que desterrar la creencia de que no hay que tratar las caries en los dientes de leche porque se van a caer, éstas deben ser tratadas porque pueden originar infecciones, provocar la pérdida del diente y crear problemas posteriores. Además, las bacterias de las caries de los dientes de leche pueden afectar a los dientes definitivos, produciendo caries también en estos. En las revisiones, el dentista decidirá si conviene aplicar selladores de resina o barniz de flúor para proteger los dientes.
Enfermedad cardiovascular
En nuestro país se producen 70.000 infartos de miocardio al año. De hecho, las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en España. En este sentido, la salud bucodental está directamente relacionada con la salud cardiovascular. Así, los pacientes que sufren enfermedades en las encías tienen entre un 25 y un 50% más probabilidades de padecer patologías cardiovasculares.
Los pacientes que sufren enfermedades en las encías tienen entre un 25 y un 50% más probabilidades de padecer patologías cardiovasculares
Esto se debe a la gran cantidad de bacterias que existen bajo la encía y que pueden pasar a la sangre y afectar a otras partes del organismo, aumentando el nivel de inflamación de todo el cuerpo. En España, 8 millones de personas padecen enfermedades periodontales, como la gingivitis, de los cuales, 2 de ellos acusan la enfermedad de forma grave.
En nuestro país, el 14% de las personas mayores de 18 años son diabéticas, lo que representa a 5,3 millones de habitantes. La diabetes ha sido confirmada de manera inequívoca como factor de riesgo mayor para la enfermedad periodontal y el riesgo de periodontitis se multiplica por 3 en los pacientes diabéticos.
Pero la relación entre la salud de las encías y la diabetes es bidireccional. Por un lado, la enfermedad periodontal tiene influencia en la diabetes, empeorando su adecuado control. Varios estudios han indicado que las complicaciones de la diabetes tales como la retinopatía, la neuropatía diabética, la proteinuria o las complicaciones cardiovasculares, están íntimamente asociadas a la severidad de la periodontitis. Por otro lado, tanto la diabetes tipo 1 infantil, como la tipo 2 en adultos, empeoran el estado periodontal. En ambas patologías (periodontitis y diabetes) los procesos inflamatorios están aumentados y ello explica que se produzcan importantes alteraciones microvasculares que hacen que la presencia de uno de los dos afecte y empeore el cuadro de la otra enfermedad.
Salud oral en la tercera edad
El 29% de las personas mayores de 65 años tienen problemas para masticar como consecuencia del estado de su boca. De media, cada adulto mayor español tiene 16 dientes afectados por la caries, de los cuales, 12 han sido extraídos. En esta etapa de la vida se producen muchos cambios en la cavidad oral que pueden originar problemas de salud. Por ejemplo, la disminución de saliva puede aumentar el riesgo de enfermedades bucodentales y las encías tienden a retraerse, dejando las raíces expuestas a un mayor riesgo de caries y patologías periodontales. Asimismo, a estas edades aumenta el riesgo de padecer cáncer oral, por lo que el dentista debe indicar cómo hacerse una autoexploración de la boca para detectar lesiones.
La periodontitis o ‘enfermedad de las encías’, comúnmente conocida como piorrea, es una patología básicamente caracterizada por la inflamación y sangrado de las encías. Una enfermedad que, en caso de no ser tratada, no solo provoca la destrucción de la masa ósea que sustenta las piezas dentales –lo que conlleva a la pérdida irreversible de los dientes–, sino que se asocia a distintas patologías muy graves y potencialmente mortales. Es el caso, entre otras, de las enfermedades cardiovasculares, de la diabetes o de distintos tipos de cáncer. Pero aún hay más. La periodontitis crónica también puede provocar una pérdida de la visión e, incluso, la ceguera. Y es que como han demostrado numerosos estudios, también se asocia a la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Y ahora, investigadores de la Universidad de Augusta (EE.UU.), han descubierto el porqué de esta asociación.
Como explica Pachiappan Arjunan, director de esta investigación presentada en el marco de la XLVII Reunión Anual de la Asociación Americana para la Investigación Dental (AADR) que se está celebrando en Fort Lauderdale (EE.UU.), «nuestro trabajo es el primero en demostrar la asociación entre la infección por un patobionte oral y la patogénesis de la DMAE y que ‘Porphyromonas gingivalis’ puede invadir las células epiteliales del pigmento retinal humano y aumentar la expresión de genes relacionados con la DMAE».
Alteración de la regulación genética
La DMAE es una de las principales causas de pérdida de visión en la población mayor de 50 años. De hecho, y junto al glaucoma y las cataratas, constituye la primera causa de ceguera en todo el mundo. Y es que si bien los afectados cuentan desde hace una década con tratamientos para frenar su progresión, aún a día de hoy no existe ningún tratamiento capaz de curarla.
Concretamente, la DMAE se produce por una degeneración progresiva de la parte central de la retina –el área conocida como ‘mácula’– por la acumulación de depósitos de materiales extracelulares denominados ‘drusas’ –DMAE seca o atrófica– o por el crecimiento anómalo de vasos sanguíneos –DMAE húmeda o exudativa–. El resultado es que los afectados pierden gradualmente su visión central –que no así la periférica– y, por tanto, su capacidad para leer, conducir, ver la televisión o reconocer las caras de las personas.
‘Porphyromonas gingivalis’ puede invadir las células epiteliales del pigmento retinal humano y aumentar la expresión de genes relacionados con la DMAE
Llegados a este punto, ¿cómo se explica que la periodontitis pueda estar relacionada con la DMAE? Pues la verdad es que no se sabe. De hecho, el título del nuevo estudio es bastante explicativo: ‘Investigando la enigmática asociación entre la inflamación periodontal y la degeneración de la retina’. Pero parece que este trabajo ha encontrado el nexo de unión entre ambas enfermedades: la bacteria ‘P. gingivalis’, microorganismo simbionte, esto es, que vive en ‘simbiosis’ en la cavidad oral pero que en determinadas situaciones puede desencadenar una patología –de ahí el término ‘patobionte’.
En el estudio, los autores utilizaron cultivos de células epiteliales del pigmento retinal humano y los infectaron con distintas cepas de ‘P. gingivalis’. ¿Y qué pasó? Pues que de acuerdo con los resultados, la cepa 381 de la bacteria fue muy eficaz a la hora de infectar las células. Pero aún hay más. La técnica de reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa (qPCR) reveló que la infección incrementó la expresión de genes implicados en la supresión del sistema inmune y en la formación de nuevos vasos sanguíneos –la consabida ‘angiogénesis’.
Más allá de las encías
El siguiente paso fue recurrir a un modelo animal –ratones– al que se le inoculó la bacteria ‘P. gingivalis’ directamente en la retina. Y en este caso, los resultados mostraron que la inyección provocó la aparición de efectos asociados a la DMAE.
Entonces, ¿puede afirmarse que ‘P. gingivalis’ causa, además de la periodontitis, la DMAE? Pues no. Los resultados solo muestran una asociación, no una relación del tipo ‘causa y efecto’. Sin embargo, los autores han llevado sus estudios más allá y publicarán próximamente un artículo en el que, efectivamente, se describe el papel causal de esta bacteria en la patogénesis de la DMAE.
Transmitiéndole buenos hábitos de higiene bucal, que es una de las lecciones de salud más importantes que puede enseñarle. Esto significa ayudarlo a cepillarse por lo menos dos veces al día, mostrarle la forma adecuada de utilizar el hilo dental, evitar el consumo de alimentos entre comidas y llevarlo al odontólogo periódicamente.
La mayoría de los odontólogos recomiendan que los niños comiencen a visitar el consultorio dental a los dos años. Esto ofrece la oportunidad de controlar el crecimiento y el desarrollo dental del niño, y le brindará a usted la oportunidad de aprender sobre el desarrollo de los dientes, sobre la necesidad de utilizar fluoruro, sobre cómo ayudar a su hijo a mantener una correcta higiene bucal, cómo resolver los hábitos bucales de su hijo (como el uso de un chupete), aspectos sobre la dieta y la nutrición, y cómo prevenir las lesiones bucales.
Siempre comente que la visita al odontólogo es una experiencia positiva. Explique a su hijo que esto ayuda a mantener una buena salud bucal. Ya que se fomentará una actitud positiva, que aumentará las posibilidades de que su hijo vaya al odontólogo periódicamente durante toda la vida.
¿Qué debo hacer cuando los dientes de mi hijo comienzan a erupcionar?
Los dientes comienzan a erupcionar alrededor de los seis meses de edad y continúan haciéndolo hasta aproximadamente los tres años. Esto provoca molestias en las encías de muchos niños, y tiende a ponerles irritables. La molestia puede disminuirse si les frotamos las encías con el dedo, con una cucharita fría o un mordedor que haya sido enfriado. Existen también geles y productos analgésicos que pueden ser utilizados en los momentos de mayor dolor. Consulte al dentista o al pediatra acerca de estos productos. Si su hijo tiene fiebre durante la dentición, lo mejor es acudir al médico para descartar la posibilidad de otro tipo de trastorno.
¿Cuál es la forma correcta de cepillar los dientes de mi hijo?
Se aconseja la supervisión del cepillado de su hijo hasta los seis años, siguiendo las siguientes instrucciones:
Utilice una pequeña cantidad de crema dental (del tamaño de un guisante) con bajo nivel de flúor. Verifique que sus hijos no se traguen la crema dental.
Utilice un cepillo dental con filamentos suaves, cepillando primero las superficies interiores de todos los dientes, donde se acumula más placa. Coloque los filamentos inclinados hacia la encía y cepille suavemente desde la encía hacia el diente.
Repita la operación en las superficies exteriores de los dientes.
Coloque el cepillo de modo que los filamentos estén sobre la superficie de masticación de los dientes. Cepille suavemente hacia delante y hacia atrás.
¿Es el hábito de succión del dedo un problema? ¿Cómo puede tratarse?
El reflejo de succión es normal y saludable en los bebés, pero el hábito de chuparse el dedo no. Si este continúa después de los cuatro años, puede provocar problemas con el crecimiento de la boca y la mandíbula, así como con la posición de los dientes. La succión habitual del dedo hace que los dientes anteriores se dirijan hacia afuera ocasionando una mordida abierta. Lo cual puede ocasionar problemas en la edad adulta, tales como desgaste prematuro de los dientes, mayor cantidad de caries y molestia al morder.
El mejor modo de resolver el hábito de succión de dedo es a través del refuerzo positivo, sin utilizar palabras ni conductas negativas. Su hijo sólo está haciendo lo que le parece natural. Elógielo cuando no lo haga. Intente corregir la ansiedad que da origen a dicho hábito. El dentista o el pediatra también pueden recetar algún producto de sabor amargo para recubrir el dedo y evitar la succión o bien algún aparato que le recuerde que no debe succionarlo.
Si el problema persiste, el odontólogo le ayudará a resolverlo
Profesor: Dr. Ignacio Corral Pazos de Provens
Doctor en medicina y cirugía . Especialista en
Estomatología. Master en Periodoncia e
Implantología por la UCM
La edad recomendada para la primera visita al dentista y ortodoncista es a partir de los 6 meses, para revisar su boca y evitar problemas futuros. Esto conseguirá favorecer los buenos hábitos, evitando alteraciones anatómicas y problemas respiratorios. Gracias al control del su crecimiento y evolución, se consiguen objetivos más eficientes y más rápidos.
La visita al dentista desde una edad temprana y su prevención previa, conseguirá que las maloclusiones severas se puedan corregir o redireccionar, reduciendo el impacto sobre el crecimiento de nuestras estructuras óseas.
Los dientes de leche no son para siempre, pero aun así, necesitan la misma higiene que los dientes adultos. Por ello, los niños desde que son bebés, deben aprender hábitos de limpieza diarios. Esto ocurre hasta en los más pequeños, aunque sus dientes no hayan comenzado a salir, donde se recomienda limpiarles las encías con una gasa humedecida después de cada toma.
A medida que van creciendo y sus dientes apareciendo, debemos habituarles a que se cepillen los dientes todos los días antes de acostarse y poco a poco, educarles en esa limpieza después de cada comida, 3 veces al día mínimo. Además, es necesario enseñarles a enjaguarse correctamente, a usar la seda dental, limpiador de lengua, y a que el tiempo de cepillado no sea inferior a dos minutos. De esta forma su higiene sea completa.
«Además de la educación en su higiene de limpieza, es muy importante mantener la boca hidratada o no excederse en el consumo de dulces, ya que favorece que las bacterias generen ácidos en la boca, erosionando el esmalte y provocando la aparición de caries, patología que se da sobre todo en los niños entre un 60-90%. Por ello, nuestra alimentación juega un papel muy importante. Es clave evitarlo, como también evitar el consumo de tabaco ante los niños, es realmente negativo en su salud dental y salud general», concluye el odontólogo Iván Malagón.
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