Bienvenidos a Clínica Dental Cardedeu, tu dentista de confianza

Horario : 9.00-13.00 | 16.00-20.00
  Contacto : 93 846 09 15

All Posts in Category: Malos hábitos

La periodontitis también se asocia a un mayor riesgo de ceguera

La periodontitis o ‘enfermedad de las encías’, comúnmente conocida como piorrea, es una patología básicamente caracterizada por la inflamación y sangrado de las encías. Una enfermedad que, en caso de no ser tratada, no solo provoca la destrucción de la masa ósea que sustenta las piezas dentales –lo que conlleva a la pérdida irreversible de los dientes–, sino que se asocia a distintas patologías muy graves y potencialmente mortales. Es el caso, entre otras, de las enfermedades cardiovasculares, de la diabetes o de distintos tipos de cáncer. Pero aún hay más. La periodontitis crónica también puede provocar una pérdida de la visión e, incluso, la ceguera. Y es que como han demostrado numerosos estudios, también se asocia a la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Y ahora, investigadores de la Universidad de Augusta (EE.UU.), han descubierto el porqué de esta asociación.

Como explica Pachiappan Arjunan, director de esta investigación presentada en el marco de la XLVII Reunión Anual de la Asociación Americana para la Investigación Dental (AADR) que se está celebrando en Fort Lauderdale (EE.UU.), «nuestro trabajo es el primero en demostrar la asociación entre la infección por un patobionte oral y la patogénesis de la DMAE y que ‘Porphyromonas gingivalis’ puede invadir las células epiteliales del pigmento retinal humano y aumentar la expresión de genes relacionados con la DMAE».

 

 

Alteración de la regulación genética

La DMAE es una de las principales causas de pérdida de visión en la población mayor de 50 años. De hecho, y junto al glaucoma y las cataratas, constituye la primera causa de ceguera en todo el mundo. Y es que si bien los afectados cuentan desde hace una década con tratamientos para frenar su progresión, aún a día de hoy no existe ningún tratamiento capaz de curarla.

Concretamente, la DMAE se produce por una degeneración progresiva de la parte central de la retina –el área conocida como ‘mácula’– por la acumulación de depósitos de materiales extracelulares denominados ‘drusas’ –DMAE seca o atrófica– o por el crecimiento anómalo de vasos sanguíneos –DMAE húmeda o exudativa–. El resultado es que los afectados pierden gradualmente su visión central –que no así la periférica– y, por tanto, su capacidad para leer, conducir, ver la televisión o reconocer las caras de las personas.

‘Porphyromonas gingivalis’ puede invadir las células epiteliales del pigmento retinal humano y aumentar la expresión de genes relacionados con la DMAE

Llegados a este punto, ¿cómo se explica que la periodontitis pueda estar relacionada con la DMAE? Pues la verdad es que no se sabe. De hecho, el título del nuevo estudio es bastante explicativo: ‘Investigando la enigmática asociación entre la inflamación periodontal y la degeneración de la retina’. Pero parece que este trabajo ha encontrado el nexo de unión entre ambas enfermedades: la bacteria ‘P. gingivalis’, microorganismo simbionte, esto es, que vive en ‘simbiosis’ en la cavidad oral pero que en determinadas situaciones puede desencadenar una patología –de ahí el término ‘patobionte’.

En el estudio, los autores utilizaron cultivos de células epiteliales del pigmento retinal humano y los infectaron con distintas cepas de ‘P. gingivalis’. ¿Y qué pasó? Pues que de acuerdo con los resultados, la cepa 381 de la bacteria fue muy eficaz a la hora de infectar las células. Pero aún hay más. La técnica de reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa (qPCR) reveló que la infección incrementó la expresión de genes implicados en la supresión del sistema inmune y en la formación de nuevos vasos sanguíneos –la consabida ‘angiogénesis’.

Más allá de las encías

El siguiente paso fue recurrir a un modelo animal –ratones– al que se le inoculó la bacteria ‘P. gingivalis’ directamente en la retina. Y en este caso, los resultados mostraron que la inyección provocó la aparición de efectos asociados a la DMAE.

Entonces, ¿puede afirmarse que ‘P. gingivalis’ causa, además de la periodontitis, la DMAE? Pues no. Los resultados solo muestran una asociación, no una relación del tipo ‘causa y efecto’. Sin embargo, los autores han llevado sus estudios más allá y publicarán próximamente un artículo en el que, efectivamente, se describe el papel causal de esta bacteria en la patogénesis de la DMAE.

Leer más

Razones para dejar de fumar

Puestos a buscar razones para dejar de fumar, se pueden encontrar cientos de ellas. Y muchas de ellas se pueden hallar en la primera y la más importante: la salud. Bastará destacar algunas de ellas:

  • Fumar mata, por lo que dejar de fumar alargará la esperanza de vida.
  • Evitar el cáncer. El tabaco se ha identificado como la causa de numerosos tipos de cáncer y entre ellos, especialmente el de pulmón, garganta, vejiga o boca, por citar algunos.
  • Mejorar la salud cardiovascular, mejorando la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, entre otros factores.
  • Evitar la insuficiencia respiratoria o enfermedades como la EPOC.
  • Reducir la posibilidad de sufrir infecciones de las vías respiratorias.
  • Mejorar la fertilidad.
  • No tener problemas de disfunción eréctil.
  • Evitar el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de arrugas.

Otras se relacionan con la salud de aquellas personas que nos rodean, especialmente la familia y en particular los hijos:

  • Convertir a las personas de nuestro entorno en fumadores pasivos significa poner su salud en un claro riesgo.
  • El humo de segunda mano es incluso más dañino para la salud como el que se inhala cuando se fuma.
  • Si la mujer no fuma durante el embarazo reducirá las posibilidades de que surjan complicaciones antes u durante el parto, que el niño nazca con bajo paso y que éste presente en el futuro más problemas de salud de lo habitual.
  • Privar a los propios hijos del humo del tabaco reducirá las probabilidades de que sean más propensión a las alergias, el asma y frecuentes infecciones respiratorias.
razones para dejar de fumar

 

Otras razones para dejar de fumar

Si la salud no fuera razón suficiente para dejar de fumar, aún hay otras a considerar, que tienen que ver con la calidad de vida:

  • Preservar la salud del bolsillo y la cuenta corriente. Un fumador de una cajetilla al día (20 cigarrillos) ahorrará al dejar de fumar en torno a los 1.500 euros al año. Este dinero se puede gastar en cosas más satisfactorias como disfrutar mejor el tiempo libre con la familia.
  • Recuperar el sentido del olfato y el gusto.
  • Mejorar el aliento y la salud bucodental.
  • Mejorar la capacidad de esfuerzo físico.
  • Dejar de roncar.
  • Tener una sexualidad más plena y satisfactoria.
  • No tener que estar pendiente  del tabaco y de dónde se puede fumar.
  • Aumentar la autoestima.
  • Liberarse del agobio que supone que los más allegados le pregunten a uno constantemente que cuándo va a dejar de fumar, o que apesta a tabaco, o que en la casa no se puede respirar, etc.

CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.
En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc… que se citarán únicamente con finalidad informativa.
La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.
La información intercambiada en este servicio es confidencial, sin embargo su contenido podrá ser publicado omitiendo toda referencia a datos personales.

Leer más

Los peligros del “piercing” (I)

Los peligros del «piercing»: Anillarse distintas partes del cuerpo puede provocar infecciones graves si no se siguen las condiciones higiénicas adecuadas

MYRIAM LOPEZ BLANCO
La primera vez que Anne Greenblatt decidió acudir a un anillador -persona que hace piercings, es decir, que perfora la piel para colgar joyas en distintas partes del cuerpo- fue para engancharse un aro fino de acero quirúrgico en el borde de la boca, justo por debajo del labio inferior. Pero después de dos días, el labio de Anne lucía una desagradable infección que sólo desapareció con la ayuda de antibióticos. La idea de poner un aro en el labio (y no una barra, que es lo que se elige para esta zona del cuerpo) no fue acertada. Tampoco la de utilizar una joya tan fina. Cosas, ambas, que debería saber cualquier anillador profesional que se precie para evitar consecuencias quepueden llegar a ser muy graves.

Pero el problema es que los profesionales del piercing no abundan y que los médicos rechazan o ignoran esta técnica (o arte) milenaria que está ganando adeptos en todos los rincones del mundo. En España -donde este procedimiento ha empezado a extenderse hace relativamente poco- no hay ningún control al respecto y cualquiera puede coger una aguja y montar un pseudonegocio en el cuarto trasero de un bar o en plena calle (como ocurre en el popular mercado de El Rastro de Madrid) anillando a la población y exponiendo a los clientes a toda suerte de infecciones. Si se realiza con un equipo contaminado, el piercing puede llegar a provocar hepatitis, infección por pseudomonas, virus herpes simplex, virus Epstein Barr, candidiasis o sida.

En países como EEUU, existe cierto control de quienes hacen piercing, y de cómo y dónde se hace. El uso de autoclaves, guantes, instrumentos y locales totalmente esterilizados -como los de un hospital- se hace obligatorio en una sociedad donde llevar anillos en la cara, labios, nariz, cejas, lengua, pezones, ombligo, orejas, e incluso genitales se está convirtiendo en el signo de identidad más común. Amas de casa, abogados, hombres de negocios, políticos y todo tipo de personas llevan hoy el cuerpo anillado. Sin embargo, en España, y en general en Europa -donde el piercing llegó más tarde- no hay nadie que vele por la salud de los que quieren anillarse.

En EEUU, Gauntlet International cubre todas estas funciones, aquí aún inexistentes. Esta organización es el negocio de piercing más antiguo,reconocido y prestigioso del mundo, que fue fundado en Los Angeles por Jim Ward, en 1975.

Estudios para hacer piercing, venta de joyas, instrumentos y material para anillar, seminarios impartidos por todo el mundo para enseñar esta técnica, vídeos con instrucciones y la revista Piercing Fans International Quaterly (PFIQ) es lo que ofrece Gauntlet, que además ha iniciado una campaña internacional para acabar con los malos anilladores.

Michaela Grey es la directora de los seminarios y codirectora de la revista PFIQ. Grey es una master piercer, término que designa a una persona con muchos años de experiencia, que conoce esta técnica a la perfección, y que es reconocida dentro de esta gran industria como un líder. Un master piercer sabe cómo atender al cliente; cómo realizar el anillado de forma segura e higiénica; qué materiales utilizar; qué tipo de joyas van bien en una zona u otra; qué cuidados requiere el cliente después del piercing; cómo resolver los problemas que aparezcan, etcétera.

«Hay muy pocos master piercers auténticos en el mundo, aunque muchos de los que anillan se ponen el título», declaró Michaela Grey a EL MUNDO. Y lo peor es que muchos se atribuyen el pertenecer a Gauntlet, sin que sea cierto, y van impartiendo seminarios por medio mundo. Esto ocurrió a principios de este mes en Barcelona. Karen Hurt llegó de San Francisco, supuestamente de Gauntlet, para dar un seminario. Nueve personas pagaron 200.000 pesetas (cada una) por cuatro días de clase. «Nunca hemos dado un seminario en España, el primero que daremos en Europa será a finales de año en nuestra sede de París, en el estudio de Dominique Minchelli, y que será impartido en español», dice Grey. (23 Rue Keller, París 75011. Tel: 33-1-47-00-73-60).

En EEUU, existe una Asociación de Anilladores Profesionales (Association of Professional Piercers, APP) que ofrece en Internet una lista de los profesionales de esta técnica. Según esta lista, no hay ninguno en España.

“Nosotros pretendemos que las personas interesadas asistan primero a un seminario para aprender a anillar y después pasen por lo menos uno o dos años trabajando como aprendices junto a un profesional reconocido”, dice Grey. “Yo tengo un dicho:  Cuanto menos se sabe de piercing, más fácil ea” . Y esto es lo que ocurre con esa gente que perfora en los mercadillos, algo que desgraciadamente es muy común y muy peligroso porque pueden estar extendiendo enfermedades y causando daños muy graves en el cuerpo de la gente», añade Grey.

La ignorancia de los médicos

Con los médicos pasa algo parecido. Muchos de ellos se horrorizan al ver un cuerpo anillado, y no comprenden por qué alguien puede querer anillarse hasta los genitales.

Pero, últimamente, a medida que aumenta el furor por esta moda, las consecuencias se están haciendo más evidentes -se compartan o no los gustos- y empiezan a aparecer estudios médicos sobre el tema. «La mayoría de estos trabajos es muy subjetiva y los autores no se han informado sobre el tema ni han preguntado a los que se dedican profesionalmente al piercing», dice Grey.

Un estudio publicado en el número de julio de la revista Journal of the American Dental Association (ADA) ha tenido gran resonancia en los medios de comunicación las últimas semanas. El trabajo hacía referencia a un caso de piercing bucal de un músico de rock que acudió en busca de ayuda a la Facultad de Odontología de la Universidad de Virginia Oeste después de tragarse la bola del cierre del anillo que llevaba en la boca. Antes de acudir a la consulta, el paciente se extrajo toda la joyería que llevaba -en la lengua, el labio y la úvula-, cosa que los especialistas descubrieron sólo después de examinarle y encontrar un agujero de unos cinco milímetros en la parte anterior de la lengua y algunos dientes rotos.

«La consecuencia más obvia del piercing oral es el dolor», escriben los autores, Shelia S. Price y Maurice W. Lewis, «ya que el procedimiento ocurre sin anestesia. Y, además, la joyería intraoral puede dañar los dientes (que pueden romperse al morderla accidentalmente), dificultar el habla; aumentar la salivación y herir las encías».
Para Michaela Grey, estos estudios dejan mucho que desear. «La ADA y muchos médicos suelen dar ejemplos de anillados muy poco frecuentes, como el de la úvula, que se hace muy poca gente y que la mayoría de anilladores se niega a realizar. Y esto les sirve como argumento para decir que el piercing es peligroso», dice Grey.

Sin embargo, estas críticas no son extensivas a todos los galenos. En EEUU, se han empezado a crear listas de médicos simpatizantes del piercing a los que los anilladores pueden enviar un cliente que haya tenido complicaciones, y que responden sin alarmarse. Según Grey, la mayor chapuza del piercing es utilizar las llamadas pistolas para las orejas, un instrumento que se utiliza para perforar, pero que no se puede esterilizar entre intervención e intervención, y que fue diseñado en su
origen para marcar al ganado.

Uno de los sitios donde suelen aparecer infecciones por un anillado es el cartílago superior de la oreja. Y la época más peligrosa para hacérselo es el verano, debido a que son los meses de los baños en piscinas, en los que se suda más y en los que esa zona de la oreja está más húmeda y más propensa a infecciones.

Además, es una zona difícil de tratar, incluso con antibióticos intravenosos, y a menudo las perforaciones acaban deformando el tejido. «Hemos tenido varios casos de niños con orejas deformadas que tuvieron que ser reconstruidas, lo cual es doloroso y caro», dice Ronna Stanley una doctora de  Ohio que escribió recientemente un estudio sobre las infecciones frecuentes durante el post-piercing en la revista médica Pediatrics:

«En Europa, estamos muy retrasados», reconoce Toro, anillador y propietario de Biotek, un establecimiento del barrio de Malasaña de Madrid. «Yo recomendaría que las personas que quieran hacerse un anillado exijan una serie de cosas. Hay que fijarse en cómo se va a hacer el trabajo, qué tipo de material se va a utilizar (el acero quirúrgico y el niobio son los básicos) y cómo se va a poner el pendiente (guantes, etc). En definitiva, el cliente debería exigir lo mismo cuando acude a un anillador que cuando va al dentista», concluye Toro, que lleva 25 pendientes repartidos por todo su cuerpo.

De acuerdo con Michaela Grey, si la persona que realiza el piercing es profesional no hay que temer los siguientes riesgos:

  1. Contraer una enfermedad transmisible del anillador, como el sida o la hepatitis.
  2. Ser perforado con una pistola para las orejas o un catéter o cualquier otro instrumento inadecuado.
  3. Ser perforado con anestésicos (esto conduce a una hinchazón del tejido, exceso de linfa en el área y una entrada de la aguja muy profunda y sinuosa,
    sin contar con la posibilidad de que aparezcan reacciones alérgicas a los productos anestésicos).
  4. Ser anillado con joyas hechas con materiales, tamaños, grosores o estilos inapropiados.
  5. Ser anillado en una zona inapropiada o peligrosa.
  6. Desarrollar una reacción química debida a los productos de limpieza recomendados por el anillador (agua oxigenada, alcohol u otros productos que no
    son adecuados para el cuidado after-piercing).
  7. No hacer un seguimiento de cuidados en el caso de que ocurran complicaciones.

salud@elmundo.es

Leer más

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies