Bienvenidos a Clínica Dental Cardedeu, tu dentista de confianza

Horario : 9.00-13.00 | 16.00-20.00
  Contacto : 93 846 09 15

Implantes en pacientes con falta de hueso: soluciones

Elevación de seno

El seno maxilar es una cavidad que se encuentra dentro del maxilar superior que entre otras, tiene la función de humidificar y calentar el aire que respiramos. Está tapizada por una membrana mucosa secretora de moco. En muchas ocasiones, la parte posterior del maxilar superior presenta una falta de altura ósea suficiente para permitir la inserción de implantes osteointegrados que faculten la rehabilitación con prótesis fija en pacientes que han perdido sus piezas dentarias. Esta falta hueso necesaria se puede deber a la pérdida del mismo asociada a la falta de dientes, a la excesiva neumatización del seno maxilar (cavidades sinusales muy amplias) o a ambas causas.

La técnica de la elevación de seno, realmente consiste en el levantamiento de la membrana que lo tapiza, rellenándolo, la mayoría de las veces con injertos de hueso sintético o “artificial”. Si se cumplen los criterios normalmente aceptados para ejecutar este procedimiento, es predecible y segura, permitiendo que se forme hueso “natural” nuevo que posibilite la inserción de implantes osteointegrados. En muchos caso la colocación de implantes se lleva a cabo el el mismo momento de la elvación del seno y en otras ocasiones, se debe realizar a posteriori.

 

Distracción ósea

Con los dispositivos de distracción ósea o distracción osteogénica podemos hacer “crecer” el hueso hasta el lugar que hayamos planificado previamente. Consisten en una especie de fijadores externos a modo de las técnicas que se realizaban hace más de cuatro décadas en los huesos largos de las piernas.

Se lleva a cabo una osteotomía (corte) en el hueso que queramos avanzar y cada uno de los fragmentos se sujeta con unas miniplacas de titanio, avanzando lentamente el segmento móvil por medio de un tornillo que moviliza el propio paciente a un ritmo de 1mm. diario aproximadamente, hasta el punto deseado. Se mantiene la estabilización durante 7-10 semanas para permitir la consolidación del hueso neoformado entre los dos fragmentos separados.

La ventaja fundamental de este procedimiento es que al mismo tiempo que hacemos crecer el hueso en una dirección prefijada, los tejidos blandos (encía) lo acompañan en su crecimiento, consiguiendo un resultado global muy satisfactorio.

De todas formas, lo engorroso de la técnica quirúrgica y la necesidad de una colaboración muy exquisita por parte del paciente, hacen que reservemos la distracción para casos muy específicos y no sea la primera que tenemos en cuenta a la hora de planificar un tratamiento de reposición dentaria.

 

Implantes cigomáticos y pterigoideos

Los implantes zigomáticos (o cigomáticos) y pterigoideos son dos tipos de implantes largos que se utilizan cuando el paciente presenta una cantidad o calidad de hueso insuficiente para anclar implantes de dimensiones regulares. En estos casos se recurre a huesos de mayor dureza, como los que están en la zona de los pómulos, para anclar los implantes, ya que éstos mantienen siempre su dureza y densidad.

 

La principal característica de estos implantes es que se colocan en dos huesos que no se reabsorben nunca, el zigomático, en el caso de los implantes zigomáticos y el pterigoideo, en el caso de los implantes pterigoideos. Por lo que pueden ser utilizados incluso en las atrofias más severas del hueso maxilar. Además, los implantes zigomáticos y petrigoideos son especiales también por su longitud, mucho más larga que la de los implantes convencionales. Así, los zigomáticos presentan una longitud de 30 a 55 mm y los pterigoideos de 15 a 20 mm, una longitud pensada para asegurar un correcto anclaje en el hueso.

El tratamiento con implantes zigomáticos o pterigoideos presenta tres grandes ventajas:

  • Es una buena alternativa a la colocación de injertos óseos en las grandes reabsorciones maxilares.
  • Acorta el tiempo de tratamiento de forma segura, rápida y cómoda para el paciente.
  • Permite asegurar una mejora estética a cualquier paciente, independientemente de la calidad de hueso que tenga para colocar los implantes dentales. Sin embargo, en según que casos, hay que tener en cuenta, también que la colocación de este tipo de implantes, zigomáticos (cigomáticos) o pterigoideos, va acompañada, a veces, del uso de implantes normales, dependiendo de la cantidad y calidad de hueso que disponga el paciente.

¿QUIÉNES SON CANDIDATOS A IMPLANTES ZIGOMÁTICOS Y PTERIGOIDEOS?

Todos aquellos pacientes que presenten reabsorción de hueso en la región de la mandíbula o el maxilar tras la pérdida de dientes, ya sea por factores generales como el sexo o la edad, o locales como los traumatismos o las enfermedades de metabolismo óseo. Estos cambios en la estructura ósea deben tenerse en cuenta en el diagnóstico y planificación del tratamiento con implantes dentales.

CDC ofrece una larga experiencia en el ámbito de la Implantología, especializados en la colocación de implantes especiales como los zigomáticos o pterigoideos. Gracias a ello actualmente es posible devolver a todos los pacientes la calidad de vida que se merecen.

 

Injertos óseos

Por suerte, las nuevas técnicas de regeneración ósea y la obtención de injertos del propio paciente, permiten hoy en día colocar implantes en zonas en las que no hace mucho tiempo este hecho sería impensable.

La diferentes técnicas quirúrgicas incluyen: el relleno óseo como por ejemplo en los casos de elevación del seno maxilar; los injertos de interposición (inlay) insertando material en el hueso alveolar para retomar los límites previos a la afectación ósea y; los de aposición (onlay) en los que colocamos directamente el hueso, habitualmente en bloques, sobre la zona a regenerar.

Los injertos más ampliamente utilizados en la actualidad y de manera prácticamente rutinaria, engloban: los obtenidos de la calota (parte externa del cráneo), cresta iliaca o cadera, mentón mandibular y diversas áreas de ambos huesos maxilares (rama ascendente de la mandíbula, tuberosidad maxilar…etc). El mayor inconveniente radica en que tenemos que abordar una zona donante y ello provocará una cierto disconfort aunque éste, la mayoría de las veces será muy poco relevante, sobre todo si la comparamos con los beneficios obtenidos.

Por otro lado, existe en el mercado una amplia cantidad de injertos denominados “artificiales”, fundamentalmente de origen animal y sintético que se utilizan, en casos específicos, solos o combinados con otros métodos para la regeneración tisular guiada como las membranas o el plasma sanguíneo rico en plaquetas. Estos últimos no presentan la predictibilidad de los anteriores y su ventaja radica fundamentalmente en que no necesitamos obtenerlos del mismo paciente, recortando tiempos quirúrgicos y provocando una menor morbilidad, con menor tasa de complicaciones.

Cada tipo de injerto tiene su indicación, pero si nos tenemos que decantar por un tipo de ellos, las mayores tasas de éxito se consiguen con los obtenidos del propio paciente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Chat de WhatsApp con CDC
Enviar vía WhatsApp