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La osteoporosis no es una contraindicación para la colocación de implantes dentales

Un estudio de la Universidad de Sevilla muestra que la osteoporosis no causa la pérdida de implantes dentales.

A día de hoy conviven en la Unión Europea más de 22 millones de mujeres –de las que 2,2 millones son españolas– y de 5,5 millones de varones con osteoporosis. Una enfermedad que, si bien caracterizada fundamentalmente por la pérdida progresiva de la densidad de los huesos y, por tanto, asociada a un mayor riesgo de fracturas, no conlleva la pérdida de implantes dentales. Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla, en el que a la luz de esta nueva evidencia se concluye que la osteoporosis no supone, cuando menos en la inmensa mayoría de los casos, una contraindicación para la colocación de implantes osteointegrados en la cavidad oral.

Asimismo, el estudio, publicado en la revista «Journal of Periodontology», muestra que la pérdida de implantes dentales resulta más común en aquellos pacientes que han padecido una periodontitis –la consabida ‘enfermedad de las encías’– previa, todo ello a pesar de que fuera tratada con éxito. Y de la misma manera, que los implantes que se colocan en aquellas localizaciones en las que se ha requerido una regeneración ósea anterior son más dados a perderse.

Periodontitis, no osteoporosis

Para llevar a cabo el estudio, los autores evaluaron durante un período de dos años los implantes dentales, 272 en total, de 67 pacientes con 60 o más años de edad a los que sometieron a una radiografía panorámica –u ‘ortopantomografía’–, técnica novedosa que, más barata y sencilla que la tradicional densitometría ósea, permite detectar la posible presencia de osteoporosis y el grado de afectación de la enfermedad a través de la medición de índices morfométricos como el índice cortical mandibular (MCI).

Como explican los investigadores, «es sumamente importante el que a través de una simple ortopantomografía oral se pueda saber el grado de osteoporosis de un paciente, y más aún el corroborar que no es probable que el padecimiento de un cuadro de osteoporosis contraindique la colocación de implantes en los pacientes que lo necesiten».

La osteoporosis no supone un riesgo para el desarrollo de una mayor pérdida ósea marginal – Guillermo Machuca

Así, como explica Guillermo Machuca, coordinador del estudio, «realizamos la radiografía antes, en el momento del implante y dos años después para comprobar si el implante se encontraba en perfectas condiciones o si, por el contrario, se había producido algún tipo de pérdida ósea marginal alrededor de la fijación».

Los resultados demuestran que el desarrollo de osteoporosis no conlleva una pérdida de los implantes dentales. O como concluyen los autores, «la osteoporosis, evaluada a través del MCI, no supone un riesgo para el desarrollo de una mayor pérdida ósea marginal. Por su parte, los parámetros asociados con el desarrollo de una mayor pérdida ósea marginal son: una historia previa de periodontitis y, sobre todo, la colocación de implantes en sitios con regeneración ósea».

 

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Personas con diabetes: el autocuidado de la salud bucodental es clave para la calidad de vida

Cada vez hay un mayor número de estudios que confirman la relación estrecha y bidireccional que existe entre la diabetes y la salud bucodental –y más específicamente, con la salud periodontal–. Y es que no solo las personas con diabetes son más susceptibles a sufrir periodontitis, esto es, la consabida ‘enfermedad de las encías’, comúnmente conocida como ‘piorrea’. También la periodontitis se asocia con un mayor riesgo, muy similar al observado con la obesidad, de aparición o incremento de la resistencia a la insulina y, por ende, de desarrollo de la diabetes. Tal es así que la presencia de problemas en las encías puede ayudar a diagnosticar precozmente esta enfermedad metabólica. Por ello, y con objeto de facilitar el cuidado de la salud bucodental de la población con diabetes por los profesionales, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Diabetes (SED) han publicado la guía ‘Cuida tus encías, controla tu diabetes: información para el higienista dental’.

Como explica la SEPA, «‘Cuida tus encías, controla tu diabetes: información para el higienista dental’ se presenta como una guía rápida de consulta en la que se recogen los puntos clave que un higienista dental debe tener en cuenta en el tratamiento de personas diabéticas».

Cuida tus encías, controla tu diabetes

La diabetes provoca por sí sola que los pacientes aquejados por esta enfermedad metabólica tengan un riesgo hasta tres veces mayor de desarrollar periodontitis. Y por su parte, la ‘enfermedad de las encías’ dificulta el control de los niveles de azúcar en sangre por la población diabética, aumentando así el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad –entre otras, las patologías cardiovasculares, las alteraciones neurológicas y la retinopatía y nefropatía diabéticas.

Por todo ello, las personas con diabetes requieren un cuidado y atención ‘especiales’ por el higienista dental. Y en este sentido, como apunta la SEPA, «la guía destaca la importancia de establecer estrategias de educación para la salud entre las personas que sufren diabetes, porque de su implicación en el tratamiento y autocuidado se derivará una mejor calidad de vida».

Así, y a través de una decena de recomendaciones prácticas, la guía muestra, entre otros aspectos, qué información se debe procurar a los pacientes con diabetes tipo 1 o tipo 2 para una correcta vigilancia periódica de su salud bucodental o en qué casos se deben administrar los tratamientos dentales, muy especialmente en caso de periodontitis.

Por sufrir diabetes, una persona tiene hasta 3 veces más riesgo de tener periodontitis

-SEPA

Es más; la guía también resalta el papel de la consulta dental como un lugar idóneo para la detección de los pacientes en riesgo de desarrollar diabetes y defiende la puesta en práctica de un protocolo de actuación para realizar los tratamientos bucodentales en la población diabética.

La nueva guía ha sido elaborada por los expertos del Grupo de Trabajo SEPA-SED de ‘Diabetes y enfermedad periodontal’ en el marco de los compromisos adquiridos por la ‘Alianza por la Salud’, iniciativa de la SEPA, la SED y la Sociedad Española de Cardiología (SEC) para potenciar la prevención, detección precoz y tratamiento de las enfermedades periodontales y, en consecuencia, evitar consecuencias más graves sobre la salud general. Una guía, asimismo, que cuenta con el apoyo científico de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y el patrocinio de la empresa Sunstar.

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La periodontitis podría ser un signo precoz de una diabetes no diagnosticada

Un estudio holandés detecta la presencia de diabetes tipo 2 no diagnosticada en hasta un 18% de los pacientes con periodontitis grave.

En los últimos años se han desarrollado numerosos estudios en los que se ha constatado la relación existente entre la diabetes tipo 2 y la periodontitis, esto es, la consabida ‘enfermedad de las encías’ –comúnmente conocida como ‘piorrea’–. De hecho, la periodontitis puede iniciar o acelerar el desarrollo de resistencia a la insulina y, por ende, colaborar en el desarrollo de la diabetes. Y por su parte, los pacientes con esta enfermedad metabólica presentan un riesgo mucho mayor de padecer periodontitis. Entonces, ¿es posible que tener esta enfermedad de las encías pueda ayudar a diagnosticar la diabetes tipo 2? Pues sí. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos) confirma que, efectivamente, la periodontitis grave puede ser un signo precoz de la diabetes tipo 2, por lo que su detección en la consulta por el dentista debe hacerle sospechar de la probable presencia de una diabetes no diagnosticada.

Como explica Wijnand J. Teeuw, director de esta investigación publicada en la revista «BMJ Open Diabetes Research & Care», «el cribado de los pacientes que acuden a la consulta del dentista para el tratamiento de una periodontitis grave es una medida factible y valiosa para tratar de evitar las complicaciones a largo plazo de la diabetes».

Detectar la enfermedad

En el estudio, los autores contaron con la participación de 313 adultos atendidos en la clínica dental de la Universidad, de los que 109 no padecían periodontitis, 126 tenían una periodontitis de carácter leve-moderado, y 78 sufrían una periodontitis grave –con afectación de la masa ósea que sustenta las piezas dentales.

La cifra de participantes con diabetes tipo 2 ya diagnosticada antes de su paso por la consulta fue de menos de un 3% en caso de no tener la enfermedad de las encías, del 4% para los participantes con periodontitis leve-moderada, y de casi un 8% para aquellos con la enfermedad grave.

 

El cribado de los pacientes con periodontitis grave es una medida factible y valiosa para evitar las complicaciones de la diabetes.

-Wijnand Teeuw

 

Los autores midieron los niveles de hemoglobina glicosilada –HbA1C, parámetro que muestra el nivel de azúcar en sangre– de los participantes a lo largo de 2-3 meses, observando un nivel promedio superior en el grupo de pacientes con periodontitis grave (45 mmol/l) que en los de participantes con periodontitis leve-moderada (43 mmol/l) y sin enfermedad de las encías (cercano a 39 mmol/l). En este contexto, debe tenerse en cuenta que una HbA1C con un valor de 39-47 mmol/l revela la presencia de pre-diabetes –y que todo valor igual o superior a 48 mmol/l es indicativo de diabetes.

Pero, ¿qué pasó cuando los autores buscaron los casos aún no diagnosticados de diabetes tipo 2? Pues que si bien hubo caso en los tres grupos, el porcentaje fue significativamente mayor en el de los pacientes con periodontitis grave. Concretamente, y mientras que las tasas de participantes con la enfermedad metabólica no diagnosticada fueron de un 8,5% en el grupo sin enfermedad de las encías y del 10% en el de periodontitis leve-moderada, en el grupo de periodontitis grave se elevó hasta un 18%. O lo que es lo mismo, casi uno de cada cinco pacientes con ‘piorrea’ grave era diabético pero no lo sabía.

Como indican los autores, «nuestro trabajo es un estudio observacional, por lo que no se pueden extraer conclusiones firmes del tipo ‘causa y efecto’. Pero nuestros resultados confirman la asunción de que la periodontitis grave podría ser un signo temprano de una diabetes no diagnosticada».

Evitar la pérdida de dientes

Pero, esta mayor prevalencia de prediabetes y de diabetes en los participantes con periodontitis grave, ¿no podría explicarse por la presencia de otros factores de riesgo? Pues no. Y es que si bien es cierto que el promedio del índice de masa corporal (IMC) fue mayor en los pacientes con la forma grave de la enfermedad, el resto de factores de riesgo –entre otros, unas cifras de colesterol total y una presión sanguínea elevadas– fueron similares para los tres grupos.

En definitiva, el estudio confirma, una vez más, la estrecha asociación entre la periodontitis y la diabetes. Y asimismo, refuerza las evidencias que sugieren que la consulta del dentista podría ser un lugar ideal para el diagnóstico precoz de la diabetes.

Como concluye Wijnand Teeuw, «la detección e intervención temprana de la prediabetes previene las complicaciones micro y macrovasculares comunes en la enfermedad y es coste-efectiva. Además, el diagnóstico y tratamiento de la diabetes también podría ayudar a prevenir el riesgo de pérdida de piezas dentales asociado a largo plazo con la periodontitis grave no tratada».

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En nuestra clínica: unas gafas con ‘truco’ que ayudan a lo niños a ir al dentista

Entre las nuevas técnicas para superar el miedo al sillón del dentista encontramos desde los pijamas de dibujos de las clínicas de odontopediatría a las gafas de realidad virtual para ver películas

A casi nadie le gusta ir al dentista, y a los ‘peques’ menos que nadie. Desde el miedo al ‘pinchazo’ de la anestesia a los ruidos de la fresa, ir a una revisión puede convertirse en una fuente de ansiedad para los niños, especialmente desde que se concierta la cita y hasta que por fin se enfrentan al temido sillón. Las clínicas de odontología han ido intrudiciendo con el paso del tiempo maneras de hacer este trago más fácil a los niños, primero adaptando las salas de espera de las consultas para recibir a sus pacientes más pequeñines y que se sientan como en casa, y después introduciendo nuevas mejoras en el tratamiento de la dentadura infantil, así como técnicas que ayuden a los más pequeños a relajarse.

Una de estas novedades, quizá de las más sorprendentes, son las llamadas ‘gafas antipánico,’, unas gafas virtuales con auriculares incorporados que también valen para mayores, y que aíslan a los pacientes de lo que sucede a su alrededor mientras ven una película, escuchan música o ven una serie de dibujos animados. “Los niños suelen elegir dibujos animados, mientras que en pacientes adultos son más habituales lo documentales”, explican desde la clínica odontológica Ariño, donde han incorporado el uso de las ‘gafas antipánico’ a su servicio de odontopediatría, “aunque en realidad se puede reproducir cualquier película o música que el paciente quiera, si se solicita con antelación. Son especialmente aconsejables para niños porque con ellas no escuchan el ruido de la turbina”.

Junto a las gafas que permiten aislarse del ‘trajín’ de los dentistas, las consultas de odontología suelen desarrollar un plan completo que ayude a los niños a perder el miedo desde el mismo momento que entran por la puerta. “Ahora los doctores llevan pijamas de dibujos. Se crea un clima de confianza, primero con la visita para que el niño conozca al doctor y se le quiten los miedos. Y después con un sistema de anestesia indoloro”; la anestesia es precisamente uno de los principales miedos que suelen presentar los niños en las consultas de odontopediatría: “el primero es el ruido de los instrumentos que utilizamos, seguido de la misma anestesia, y los instrumentos que introducimos en boca”, explican.

¿Qué podemos hacer desde casa?

Aunque las consultas de odontología de hoy pongan todo de su parte para que la experiencia resulte lo más positiva para los ‘peques’, en casa también podemos ayudarles a rebajar la ansiedad si expresan abiertamente el miedo de pasar por el dentista. El principal consejo de los expertos es mantener al día el calendario de visitas, para poder prevenir (mucho más sencillo), antes que curar (si por ejemplo se tiene que realizar una extracción o solucionar una caries). “Cuanto antes se acuda a la revisión, menos tratamientos tendremos que realizar. Lo más importante para quitarse miedos es la prevención”. Algunos consejos prácticos para hacer la experiencia más fácil:

1. Evita que los niños tomen cualquier producto excitante (por ejemplo, con alto contenido en azúcar), y acuéstales temprano el día antes de la consulta.

2. Un consejo para mayores y pequeños es acudir a la cita con tiempo de sobra. Una vez en la sala de espera, podemos aprovechar ese tiempo para tranquilizar a los niños, sin prisas.

3. Entablar una relación de confianza con el odontólogo, para que se haga cargo de la situación. Hablando, la tensión se rebaja, y lo mismo pasa con los pequeños: les será más fácil, por ejemplo, ‘sobrevivir’ a un empaste si saben exactamente qué pasos va a seguir el dentista para sellar la caries.

4. Dependiendo del procedimiento que haya que realizar, en ocasiones es posible recurrir a la sedación odontológica. Esta técnica es una de las más frecuentes en pacientes que presentan alta ansiedad relacionada con el sillón del dentista, y, según especifican desde esta clínica, es particularmente útil para los niños, las mujeres embarazadas, y las personas mayores y discapacitadas.

Te invitamos a que eches un vistazo a un paciente nuestro experimentando su visita de otra forma más placentera en nuestra página de Facebook:

https://www.facebook.com/clinicadentalcardedeu/videos/vb.787500284672839/837226086366925/?type=2&theater

 

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Los mitos y verdades de la salud dental en el embarazo

Cada hijo no “cuesta un diente” como se suele decir, aunque sí es cierto que algunos de los síntomas asociados al embarazo, especialmente en el primer trimestre, pueden debilitar el esmalte dental.

No todas las mujeres embarazadas sufren de enfermedades gingivales, aunque un gran porcentaje sí lo hace (según los dentistas españoles, más de la mitad), y lo que es más, no siempre tienen a mano el poder controlarlas: los cambios y fluctuaciones hormonales que se producen en el organismo casi desde el mismo momento de la concepción -por ejemplo, la conocida como gonadotropina coriónica humana comienza a liberarse nada más implantarse el embrión en el útero, de ahí que podamos usar los test de embarazo con tanta rapidez-, pueden hacer que las encías se vuelvan más susceptibles a la placa dental, ya que los cambios hormonales exageran su respuesta inflamatoria. Esta ‘gingivitis del embarazo’ suele desaparecer tras el parto, y se presenta casi exclusivamente entre el segundo y tercer trimestre.

¿Y las caries? Aunque la guía sobre la salud dental en el embarazo del Consejo General de Dentistas apunta a que no hay índices claros sobre un mayor número de caries en esos nueve meses, sí que es cierto que algunas de las fases del embarazo pueden erosionar el esmalte dentario,haciéndolo más vulnerable a las caries a medio o largo plazo. Es decir: durante el embarazo no nos salen más caries, aunque sí podemos predisponernos a ellas. Por ejemplo, si se dan vómitos y naúseas, o su versión más severa, la hiperemésis gravídica, en el primer trimestre, podemos ir desgastando poco a poco el esmalte de los dientes casi sin darnos cuenta.

Tampoco es cierto que sea posible favorecer la aparición de caries en el bebé a través de la leche materna, ni siquiera si la mamá tiene caries, aunque la trasmisión de las bacterias causantes de la caries sí que suele ser elevada entre la mamá y el bebé, si por ejemplo chupamos la misma cuchara o el chupete. De ahí que sea difícil prevenir las caries que se dan a una edad muy temprana, especialmente si se tiene en cuenta que, hasta más o menos los tres años de edad, las visitas al dentista son raras cuando, en realidad, los expertos en salud dental aconsejan hacerlo a partir del primer año.

MITOS Y REALIDADES

Entonces, ¿qué es un mito y qué una realidad? En la Clínica Ariño tambén han elaborado un listado de verdades y mentiras sobre la salud de los dientes durante el embarazo. Vamos a repasar algunas de ellas.

VERDADERO. En el embarazo se pueden producir dolor, inflamación o un sangrado al cepillarse, síntomas principales de la gingivitis. Como ya hemos dicho, cualquier persona puede sufrir de enfermedades gingivales, pero las embarazadas a veces tienen más posibilidades debido a los cambios hormonales.

FALSO. El dicho “cada hijo me costó un diente”. Es un dicho popular que no tiene ningún fundamento si se mantiene una correcta higiene bucal y revisiones periódicas.

VERDADERO. Los vómitos provocan erosión del esmalte, haciéndolo más susceptible a las caries.

FALSO. El bebé obtiene el calcio de los dientes de la madre. El bebé necesita mucho calcio para generar su propio esqueleto, pero éste proviene fundamentalmente de los huesos y no de los dientes. Es aquí donde entran en juego los meticulosos cuidados prentales que tienen que ver con la alimentación de la embarazada. Para no ‘robarle’ calcio a los huesos de la mamá, es importante incrementar el consumo de este mineral, lo mismo que el de proteínas.

FALSO. Durante el embarazo no se deben hacer tratamientos dentales ni recibir anestesias para evitar lesiones o problemas en el feto. Aunque hay que tener más cuidado durante el primer trimestre, durante el resto del embarazo no sólo es posible ir al dentista sino además recomendable, precisamente para evitar los problemas mencionados antes. Lo mismo recomiendan desde la clínica Smiling, desde donde indican que a veces es posible incluso utilizar algunas anestesias, como las anestesias sin vasoconstrictor en el segundo trimestre, o las radiografías digitales.

VERDADERO. Es posible tener mal sabor de boca o aliento, debido a las malas digestiones, el ardor de estómago, los vómitos o los cambios en la composición de la saliva. También la sequedad en la boca o exceso de salivación, efectos menos probables pero que pueden ocurrir en el primer trimestre del embarazo.

CUÁNDO IR AL DENTISTA

Si notamos las encías sensibles, hinchadas o enrojecidas, si los dientes sangran con facilidad durante el cepillado o si no podemos eliminar el mal aliento y el mal sabor de boca. También hay que tener cuidado de cepillarse entre horas y más a menudo de las dos veces diarias recomendadas, sobre todo si se comen alimentos y bebidas azucarados o los consabidos antojos, usando siempre pasta fluorada y un cepillo pequeño para evitar las náuseas. Se puede complementar este cuidado con hilo dental y cepillos interproximales: para aprender a usarlos, mejor visitar al dentista y comprobar si se necesita un complemento adicional para la higiene bucal durante el embarazo.

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