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Candidiasis Bucal: Síntomas, Causas y Tratamientos

¿Qué es la candidiasis bucal?

La candidiasis bucal, también conocida como muguet, es una enfermedad que se produce cuando tiene lugar la proliferación de un hongo llamado Candida albicans en la mucosa de la boca. Aunque cualquiera puede desarrollar una candidiasis bucal, los bebés, niños pequeños, adultos mayores o personas con un sistema inmunitario en riesgo debido a una enfermedad como el VIH son más propensos a padecerla.

Síntomas de la candidiasis bucal

Y a la inversa, las lesiones por candidiasis pueden ser uno de los primeros síntomas de infección por VIH. El principal síntoma de la candidiasis oral es la presencia de unas lesiones de color blanco cremoso en la boca, normalmente, en la lengua o la cara interna de las mejillas. Una candidiasis se puede propagar hasta el paladar y las encías, donde puede generar síntomas como enrojecimiento e irritación. En algunos casos, pueden aparecer lesiones en el paladar o la parte posterior de la garganta. En ocasiones, la candidiasis bucal también se puede confundir con la leucoplasia. Sin embargo, en el caso de la leucoplasia, la causa de las lesiones no es un organismo, sino una irritación crónica provocada por bordes irregulares de dientes, empastes o coronas. Además, las lesiones por leucoplasia se desarrollan paulatinamente, mientras que la candidiasis aparece de improviso.

Causas de la candidiasis bucal

La candidiasis se produce por una proliferación excesiva de hongos que crecen de manera natural en el organismo, por lo que los mayores, los jóvenes y las personas con sistemas inmunitarios débiles presentan un mayor riesgo de desarrollarla. No obstante, una higiene bucal adecuada forma parte esencial del tratamiento de la candidiasis bucal. Los adultos y jóvenes sanos pueden recuperarse de la infección con bastante facilidad, especialmente si siguen una rutina de higiene bucal exhaustiva que incluya cepillarse los dientes dos veces al día y usar hilo dental correctamente a diario. Consulta con tu dentista si presentas algún tipo de lesión en la lengua o la boca para que pueda determinar la causa del problema y establecer un plan de tratamiento. El objetivo de tratar la candidiasis es impedir que la infección se propague.

Tratamiento de la candidiasis bucal

Si desarrollas candidiasis, debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Para prevenir la aparición o reaparición de la candidiasis, sigue una rutina de higiene bucal constante y añade yogur con cultivos activos vivos a tu dieta, especialmente si tomas antibióticos para tratar una enfermedad crónica.
  • Cambia de cepillo de dientes más a menudo. Aunque se suele recomendar cambiar de cepillo cada tres meses, en tu caso debes hacerlo con más frecuencia. Una vez que desaparezca la infección por candidiasis, podrás usar tu cepillo de dientes durante tres meses o hasta que parezca desgastado.
  • Elige cualquier hilo dental. En caso de candidiasis, siempre que emplees una técnica adecuada para usarlo, puedes optar por cualquier tipo de hilo o cinta dental como parte de tu rutina de higiene bucal. También puedes usar hilo dental eléctrico.
  • La candidiasis es habitual entre los neonatos y niños pequeños, ya que sus sistemas inmunitarios todavía no se han desarrollado completamente. Si tu bebé o hijo pequeño presenta manchas blancas en la boca, consulta con tu médico o dentista. No obstante, si está sano, es posible que no requiera otro tratamiento que no sea una higiene bucal adecuada. Los niños y adultos sanos también pueden añadir yogur sin azúcar con acidophilus a algunos aperitivos y comidas.
  • El acidophilus es una bacteria beneficiosa que puede ayudar a tratar la infección por candidiasis contribuyendo a restaurar un equilibrio bacteriano saludable en el organismo. Tu médico o dentista también podría recetarte un medicamento antifúngico a corto plazo para ayudar a combatir la infección. Si eres madre lactante, tu médico podría recomendarte que te apliques una crema antifúngica en los pezones para curar la infección de tu bebé.

La candidiasis bucal en los bebés y recién nacidos

En las dos primeras semanas de un recién nacido sano, la candidiasis suele ser bastante común, por lo que las madres lactantes deben mantenerse alerta durante este periodo por si su hijo presenta algún síntoma de infección. Un recién nacido con candidiasis puede mostrarse especialmente irritable y reacio a comer, por lo que los padres deben mirarle la boca para detectar cualquier síntoma de infección. Además, un bebé con candidiasis puede transmitir la infección a la madre.

Las madres de recién nacidos deben mantenerse alerta por si aparecen los siguientes síntomas:

  • Dolor en el pecho o los pezones durante la lactancia.
  • Dolor agudo en el pecho cuando no están amamantando.
  • Pezones especialmente sensibles o enrojecidos.
  • Piel escamosa alrededor de los pezones.

No obstante, los bebés y niños sanos podrían no requerir tratamiento, ya que la infección puede curarse por sí sola. En algunos casos, añadir yogur a tu dieta o la de tu hijo podría ser la solución para restablecer el equilibrio bacteriano alterado por el exceso de hongo Candida.

¿Cómo se diagnostica la candidiasis bucal?

La mayoría de los médicos o dentistas pueden diagnosticar candidiasis examinando las manchas; no obstante, si tú o tu médico o dentista sospecháis que la candidiasis podría estar asociada a un problema médico subyacente, es importante someterte a una evaluación médica y un análisis de sangre para identificar el problema. Además, si te estás recuperando de una candidiasis bucal, procura limitar la ingesta de pan de levadura, cerveza o vino, ya que la levadura que contienen estos productos puede estimular el desarrollo del hongo.

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¿Qué es Ptialismo?: Exceso de Saliva

Definición de ptialismo: lo que deberías saber

«Ptialismo» es una extraña palabra que significa exceso de salivación. Aunque cualquier persona puede padecer ptialismo, es bastante habitual entre las mujeres embarazadas, especialmente durante el primer trimestre.

El ptialismo en el embarazo

El ptialismo suele producirse más en mujeres embarazadas que sufren náuseas y malestar matinal (denominado «hyperemesis gravidarum») intensos. Aunque no se ha determinado la causa exacta del ptialismo durante el embarazo, es probable que guarde relación con los cambios hormonales. Además, las mujeres que sienten náuseas pueden hacer un esfuerzo por tragar menos, lo que permite que se acumule saliva en la boca. La acidez y las náuseas también pueden provocar que las glándulas salivales produzcan más saliva para recubrir el esófago y proteger contra la irritación de la boca y la garganta que se produce al vomitar con frecuencia.

Tratamiento del ptialismo

No existe cura para el ptialismo. No obstante, algunas de estas estrategias pueden ayudar a sobrellevarlo:

  • Cepíllate los dientes.

    Al fin y al cabo, deberías seguir una rutina de higiene bucal regular durante el embarazo para prevenir la enfermedad periodontal. Cepillarte los dientes y usar un colutorio varias veces al día puede contribuir a controlar la salivación excesiva, ya que te ayuda a tragar.

  • Bebe agua.

    Tomar pequeños sorbos de agua con frecuencia puede ayudarte a tragar el exceso de saliva sin agravar tus náuseas.

  • Come bien.

    Procura que tus comidas sean menos abundantes y más frecuentes, e intenta evitar los alimentos ricos en almidón, como el pan blanco.

  • Masca chicle.

    Mascar chicle sin azúcar o comer caramelos duros sin azúcar puede ayudarte a tragar el exceso de saliva.

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Aftas recurrentes ¿qué se puede hacer?

La aftosis oral es una patología frecuente, que cursa con la aparición aguda de lesiones ulceradas en mucosa bucal, caracterizadas por ser dolorosas, de duración variable, entre días y semanas, recurrentes la mayoría de las veces.

Su etiología es desconocida, pero sí se conocen algunos factores implicados en su aparición como la predisposición genética, déficits nutricionales, infecciones, cambios hormonales e inmunodeficiencias, que siempre deben ser investigados en las formas graves y recurrentes.

La presentación clínica se da bajo tres formas:

  1. Aftas minor: aquí se ubican las pequeñas ulceritas que aparecen muy de vez en cuando en un número de una o dos y con un tamaño inferior a un centímetro de diámetro.
  2. Aftas major: cuando hay varias aftas, de 2, 3 o 4 centímetros, que ocupan más de un tercio de la cavidad bucal o incluso la mitad de ella.
  3. Aftas herpetiformes: son aftas pequeñas pero muy numerosos que afectan a toda la boca, y a veces a la laringe y faringe.

Cuando tenemos pacientes con aftosis recurrente lo primero que nos planteamos es qué extensión tienen y cuánto dolor producen. Porque las aftas, aunque no afectan a la salud del paciente, sí alteran mucho a su calidad de vida, porque pueden generar mucho dolor y dificultad para masticar o deglutir.

Así que el principal objetivo es reducir el dolor con opciones terapéuticas que no tengan efectos secundarios, como antiinflamatorios tópicos en forma de aplicaciones. Normalmente, se aplican un rato antes de las comidas y después de éstas.

Si no fuera suficiente, se pueden dar anestésicos tópicos. Los aplicamos con cuidado y siempre después de las comidas, porque pueden generar problemas en la masticación debido a que la zona está anestesiada y que se originen pequeños traumatismos durante la masticación.

El segundo objetivo es aliviar la duración de las aftas. Esto se puede conseguir, en aftas pequeñas, con corticoides en excipientes que se adhieren a la mucosa. Para las aftas más grandes, se utilizan corticoides en forma de spray.

Siempre que se utilizan corticoides, hay que tener presente que las cándidas presentes en la cavidad bucal pueden replicarse más, por lo que siempre hay que poner protección con tratamientos antimicóticos. Si el tratamiento es corto y las aftas son pequeñas, se usan enjuagues antimicóticos. Si el periodo de tiempo del cuadro es mayor de una semana, a esos enjuagues se añaden antimicóticos orales.

El tercer objetivo es reducir la recurrencia en las aftosis recurrentes. Aquí es donde tenemos distintos preparados, pero el problema es que pueden tener efectos secundarios.

Opciones Terapéuticas

Colchicina: se usa por su efecto antiinflamatorio e inmunomodulador, durante periodos de tiempo cortos.

Antibióticos: derivados de la tetraciclina por vía oral, penicilina, clofamizina o rifampicina. Se usan por su acción antimicrobiana y, sobre todo, por su efecto inmunomodulador.

Pentoxicilina: su acción es sobre los glóbulos rojos y la circulación. Tiene pocos efectos secundarios.

Talidomida: aunque es el medicamento más eficaz para reducir la frecuencia de las recurrencias, su empleo está muy restringido por sus efectos secundarios. No se usa en mujeres que vayan o puedan quedarse embarazadas por su teratogeneidad. Su empleo es por un periodo corto de tiempo porque pueden generar alteraciones neurológicas importantes que, a veces, son irreversibles.

Suplementos vitamínicos: aunque no existe evidencia de que tengan un efecto positivo, a veces se dan preparados de vitamina B12 y vitamina C. Lo bueno es que no tienen efectos secundarios.

Tratamientos biológicos: sólo se utilizan en pacientes con aftosis graves que no han respondido a las otras posibilidades terapéuticas para intentar reducir los brotes. Es la última terapia de elección, lo mismo que los tratamientos con láser.

Finalmente, y como conclusión, ante un paciente con aftosis recurrente hay que realizar una historia clínica detallada para descartar otras enfermedades, buscar un tratamiento que, en primer lugar, alivie el dolor, acorte la duración del proceso y reduzca la frecuencia de los brotes.

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Síndrome de la boca ardiente (SBU)

¿Qué es el síndrome de la boca urente?

Se define como síndrome de la boca urente (SBU) la sensación de dolor, ardor o escozor en la lengua o en otra zona de la cavidad oral, sin causa orgánica objetivable. Otros términos sinónimos son: orodinia, glosodinia o glosopirosis, estomatodinia y disestesia oral. La sensación de boca urente puede aparecer como síntoma de algunas enfermedades cutáneas o sistémicas, que habrá que descartar antes de establecer el diagnóstico, ya que el término de SBU se refiere exclusivamente a las formas idiopáticas.

Es frecuente sobre todo en mujeres postmenopáusicas mayores de 55 años. También puede aparecer en adultos jóvenes, por encima de los 30-40 años.

En cuanto a la etiopatogenia no se conoce bien y probablemente sea multifactorial. Hay factores que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad y que comentamos a continuación.

1.1. Xerostomía

Se trata de la disminución en la secreción salival. En condiciones normales, la secreción salival disminuye con la edad. Hay estudios en los que se ha comprobado una disminución significativa tanto de la cantidad de saliva como de la composición de la misma en pacientes mayores. Si tenemos en cuenta la edad de aparición del SBU, un cierto grado de xerostomía es esperable en esa población, pero los pacientes con SBU tienen una sensación subjetiva de sequedad de boca, que no siempre se corresponde con una reducción del volumen salival y su flujo. El efecto de los medicamentos en el SBU es muy importante. Hay estudios que demuestran una asociación significativa entre el SBU, la xerostomía y el consumo de medicamentos hipotensores y diuréticos. Se ha sugerido que la alergia de contacto podría ocasionar el SBU, sobre todo en pacientes que refieren los síntomas de forma intermitente a lo largo del día.

1.2. Infecciones

Hay estudios en los que se ha detectado la presencia de Helicobacter pylori en la mucosa oral del 86% de pacientes con sensación urente de la lengua, halitosis e hiperplasia lingual.

1.3. Alteraciones neurológicas

El origen en un posible trastorno neurológico subyacente (neuropatía regional) ha cobrado importancia en los últimos años. Se ha visto respuestas anormales en las pruebas sensoriales realizadas a los pacientes con SBU, como por ejemplo una disminución de la sensación térmica expresada como elevación del umbral para el calor y el frío o una disminución de la tolerancia al dolor por calor.

1.4. Factores psíquicos

Aunque este dato es controvertido, un rasgo común a los pacientes con SBU es la personalidad ansiosa. No obstante no está claro si estos hallazgos son causa o consecuencia. En muchos casos la ansiedad y/o la depresión no están presentes al principio de la aparición de los síntomas orales, sino que se manifiestan después, y no es infrecuente que los pacientes aseguren que se encuentran deprimidos y/o ansiosos debido a lo insoportable de la enfermedad, como ocurre en tantas otras enfermedades crónicas o de larga duración, en las que es difícil establecer la relación causa-efecto. La cancerofobia está presente hasta en el 20-30% de los pacientes con SBU.

2. ¿Cuáles son los síntomas del SBU?

Los pacientes suelen tener dificultades para describir la calidad de sus molestias y definir las sensaciones que experimentan, mientras que enfatizan la intensidad, y sobre todo, dedican mucho tiempo a quejarse de la repercusión que ello tiene sobre su vida. Algunos síntomas son constantes, como la sensación dolorosa o quemante, sequedad de boca y sensación de cuerpo extraño, mientras que otros son variables.

  • Sensación dolorosa o quemante generalmente de los dos tercios distales de la lengua, sobre todo en los laterales y la punta.
  • Sensación de cuerpo extraño en el interior de la boca que los pacientes relatan como si tuvieran arenilla.
  • Disgeusia (percepción alterada de los sabores) que aumenta o disminuye al ingerir alimentos. Es muy frecuente.
  • Movimientos estereotipados de la lengua, que se presiona contra los dientes, o de las mandíbulas: bruxismo (rechinar los dientes durante el sueño), etc.
  • Síntomas psicológicos como ansiedad y depresión.
  • La halitosis es un síntoma muy subjetivo.
  • La cancerofobia es asimismo frecuente en los pacientes con SBU.

Los síntomas descritos no suelen interferir en el sueño, pero sí aumentar a lo largo del día.

3. ¿Cómo se diagnóstica el SBU?

  • Descartar otras enfermedades sistémicas que pueden manifestar síntomas parecidos al SBU: síndrome de Sjögren, diabetes, candidiasis, deficiencias de hierro, folatos, zinc o vitaminas del grupo B.
  • Descartar enfermedades cutáneas como el eczema de contacto, sobre todo en pacientes con síntomas intermitentes.

Es imprescindible recabar la historia tanto médica como dental y psicológica. Además de prestar especial atención a la ingesta de medicamentos y de hábitos parafuncionales.

4. Tratamiento del SBU

El tratamiento es sintomático. Es imprescindible que el paciente entienda y acepte el diagnóstico, y que tenga claro cuáles son las expectativas reales de curación. Además es importante resaltar que deben evitar los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol), que contribuyen a resecar e irritar la mucosa oral. Asimismo es importante tranquilizar al paciente respecto a sus ideas acerca de la posible etiología neoplásica, ya que no se ha observado relación con el cáncer. Aunque no podamos explicarle la causa de sus molestias, si podemos excluir el cáncer.

4.1. Tratamiento tópico

Se utiliza la capsaicina tópica como agente desensibilizante, debido a su acción de bloqueo de la sustancia P. Los enjuagues con tabasco disuelto en agua pueden ser útiles en estos pacientes o pimienta en agua. Cuando existe xerostomía es útil estimular la salivación con sialagogos.

4.2. Tratamiento sistémico

Han resultado útiles tratamientos como los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina y nortriptilina), inhibidores de la recaptación de la serotonina (útiles particularmente cuando existe depresión asociada), antidepresivos de acción dual (duloxetina), antipsicóticos (risperidona), benzodiacepinas (útiles sobre todo cuando hay ansiedad, son eficaces a bajas dosis sobre todo en jóvenes), gabapentina y ácido alfa-lipoico (se trata de un potente agente neuroprotector). La amisulprida (antagonista selectivo de la dopamina) parece haber dado buenos resultados en el tratamiento a corto plazo.

4.3. Tratamiento psicológico

La terapia cognitivo-conductual parece reducir la intensidad de los síntomas tras un periodo de unos 6 meses.

5. Véase también

  • Dermatitis por contacto o Eczema de contacto
  • Síndrome de Sjögren o Síndrome seco
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Erosión Dental: Causas, Síntomas y Tratamientos

Causas de la erosión del esmalte

La erosión del esmalte es una de las muchas causas del dolor de dientes. La erosión dental se produce cuando las sustancias excesivamente ácidas desgastan el esmalte dental, que es una capa exterior dura que dota a los dientes de su estructura. En general, el calcio que se produce de manera natural en la saliva puede ayudar a neutralizar el ácido presente en los alimentos que ingieres y protege el esmalte dental frente a la erosión. Sin embargo, si consumes alimentos o bebidas demasiado ácidos, es posible que el calcio de tu saliva no pueda desempeñar su función. Los zumos de frutas naturales y las bebidas carbonatadas de todo tipo (incluso los refrescos bajos en calorías) son muy ácidos por lo que, si tomas este tipo de bebidas en grandes cantidades, el riesgo de sufrir erosión dental podría incrementarse.

Síntomas de la erosión del esmalte

Los síntomas de la erosión dental incluyen:

  • Dolor de dientes:

    si se está desgastando el esmalte, es posible que los dientes se vuelvan más sensibles a los alimentos calientes y fríos.

  • Decoloración:

    los dientes pueden parecer amarillentos, ya que la dentina (la capa que se encuentra debajo del esmalte) queda más expuesta.

  • Transparencia:

    los incisivos pueden parecer transparentes cerca de los bordes con los que muerdes.

  • Grietas y hendiduras:

    si el esmalte dental empieza a erosionarse, los dientes pueden presentar pequeñas grietas y hendiduras en la superficie masticatoria.

Tratamiento de la erosión dental y reparación del esmalte

Puedes reducir el riesgo de que tu esmalte dental se erosione limitando el consumo de alimentos ácidos. Si tomas bebidas carbonatadas o zumos de frutas, acompáñalos con comida o usa una pajita para minimizar el contacto de la bebida con tus dientes. Mascar chicle sin azúcar también ayuda, ya que contribuye a que tu boca produzca más saliva para que tus dientes se recuperen de la exposición al exceso de ácido.

 

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