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Síndrome de la boca ardiente (SBU)

¿Qué es el síndrome de la boca urente?

Se define como síndrome de la boca urente (SBU) la sensación de dolor, ardor o escozor en la lengua o en otra zona de la cavidad oral, sin causa orgánica objetivable. Otros términos sinónimos son: orodinia, glosodinia o glosopirosis, estomatodinia y disestesia oral. La sensación de boca urente puede aparecer como síntoma de algunas enfermedades cutáneas o sistémicas, que habrá que descartar antes de establecer el diagnóstico, ya que el término de SBU se refiere exclusivamente a las formas idiopáticas.

Es frecuente sobre todo en mujeres postmenopáusicas mayores de 55 años. También puede aparecer en adultos jóvenes, por encima de los 30-40 años.

En cuanto a la etiopatogenia no se conoce bien y probablemente sea multifactorial. Hay factores que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad y que comentamos a continuación.

1.1. Xerostomía

Se trata de la disminución en la secreción salival. En condiciones normales, la secreción salival disminuye con la edad. Hay estudios en los que se ha comprobado una disminución significativa tanto de la cantidad de saliva como de la composición de la misma en pacientes mayores. Si tenemos en cuenta la edad de aparición del SBU, un cierto grado de xerostomía es esperable en esa población, pero los pacientes con SBU tienen una sensación subjetiva de sequedad de boca, que no siempre se corresponde con una reducción del volumen salival y su flujo. El efecto de los medicamentos en el SBU es muy importante. Hay estudios que demuestran una asociación significativa entre el SBU, la xerostomía y el consumo de medicamentos hipotensores y diuréticos. Se ha sugerido que la alergia de contacto podría ocasionar el SBU, sobre todo en pacientes que refieren los síntomas de forma intermitente a lo largo del día.

1.2. Infecciones

Hay estudios en los que se ha detectado la presencia de Helicobacter pylori en la mucosa oral del 86% de pacientes con sensación urente de la lengua, halitosis e hiperplasia lingual.

1.3. Alteraciones neurológicas

El origen en un posible trastorno neurológico subyacente (neuropatía regional) ha cobrado importancia en los últimos años. Se ha visto respuestas anormales en las pruebas sensoriales realizadas a los pacientes con SBU, como por ejemplo una disminución de la sensación térmica expresada como elevación del umbral para el calor y el frío o una disminución de la tolerancia al dolor por calor.

1.4. Factores psíquicos

Aunque este dato es controvertido, un rasgo común a los pacientes con SBU es la personalidad ansiosa. No obstante no está claro si estos hallazgos son causa o consecuencia. En muchos casos la ansiedad y/o la depresión no están presentes al principio de la aparición de los síntomas orales, sino que se manifiestan después, y no es infrecuente que los pacientes aseguren que se encuentran deprimidos y/o ansiosos debido a lo insoportable de la enfermedad, como ocurre en tantas otras enfermedades crónicas o de larga duración, en las que es difícil establecer la relación causa-efecto. La cancerofobia está presente hasta en el 20-30% de los pacientes con SBU.

2. ¿Cuáles son los síntomas del SBU?

Los pacientes suelen tener dificultades para describir la calidad de sus molestias y definir las sensaciones que experimentan, mientras que enfatizan la intensidad, y sobre todo, dedican mucho tiempo a quejarse de la repercusión que ello tiene sobre su vida. Algunos síntomas son constantes, como la sensación dolorosa o quemante, sequedad de boca y sensación de cuerpo extraño, mientras que otros son variables.

  • Sensación dolorosa o quemante generalmente de los dos tercios distales de la lengua, sobre todo en los laterales y la punta.
  • Sensación de cuerpo extraño en el interior de la boca que los pacientes relatan como si tuvieran arenilla.
  • Disgeusia (percepción alterada de los sabores) que aumenta o disminuye al ingerir alimentos. Es muy frecuente.
  • Movimientos estereotipados de la lengua, que se presiona contra los dientes, o de las mandíbulas: bruxismo (rechinar los dientes durante el sueño), etc.
  • Síntomas psicológicos como ansiedad y depresión.
  • La halitosis es un síntoma muy subjetivo.
  • La cancerofobia es asimismo frecuente en los pacientes con SBU.

Los síntomas descritos no suelen interferir en el sueño, pero sí aumentar a lo largo del día.

3. ¿Cómo se diagnóstica el SBU?

  • Descartar otras enfermedades sistémicas que pueden manifestar síntomas parecidos al SBU: síndrome de Sjögren, diabetes, candidiasis, deficiencias de hierro, folatos, zinc o vitaminas del grupo B.
  • Descartar enfermedades cutáneas como el eczema de contacto, sobre todo en pacientes con síntomas intermitentes.

Es imprescindible recabar la historia tanto médica como dental y psicológica. Además de prestar especial atención a la ingesta de medicamentos y de hábitos parafuncionales.

4. Tratamiento del SBU

El tratamiento es sintomático. Es imprescindible que el paciente entienda y acepte el diagnóstico, y que tenga claro cuáles son las expectativas reales de curación. Además es importante resaltar que deben evitar los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol), que contribuyen a resecar e irritar la mucosa oral. Asimismo es importante tranquilizar al paciente respecto a sus ideas acerca de la posible etiología neoplásica, ya que no se ha observado relación con el cáncer. Aunque no podamos explicarle la causa de sus molestias, si podemos excluir el cáncer.

4.1. Tratamiento tópico

Se utiliza la capsaicina tópica como agente desensibilizante, debido a su acción de bloqueo de la sustancia P. Los enjuagues con tabasco disuelto en agua pueden ser útiles en estos pacientes o pimienta en agua. Cuando existe xerostomía es útil estimular la salivación con sialagogos.

4.2. Tratamiento sistémico

Han resultado útiles tratamientos como los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina y nortriptilina), inhibidores de la recaptación de la serotonina (útiles particularmente cuando existe depresión asociada), antidepresivos de acción dual (duloxetina), antipsicóticos (risperidona), benzodiacepinas (útiles sobre todo cuando hay ansiedad, son eficaces a bajas dosis sobre todo en jóvenes), gabapentina y ácido alfa-lipoico (se trata de un potente agente neuroprotector). La amisulprida (antagonista selectivo de la dopamina) parece haber dado buenos resultados en el tratamiento a corto plazo.

4.3. Tratamiento psicológico

La terapia cognitivo-conductual parece reducir la intensidad de los síntomas tras un periodo de unos 6 meses.

5. Véase también

  • Dermatitis por contacto o Eczema de contacto
  • Síndrome de Sjögren o Síndrome seco

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